Evangelio del 18 de Octubre – César….. o Tú, Señor

Evangelio del 18 de Octubre – César….. o Tú, Señor| Viernes de la vigésimo octava semana del Tiempo ordinario

Disfruta cada día de la Palabra de Dios y compártela para que llegue a los corazones de tantos cristianos que necesitan este alimento diario.

EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 12, 1-7

En esto, juntándose por millares la multitud, tanto que unos a otros se atropellaban, comenzó a decir a sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. 

Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse. Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas. 

Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer.  Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed. 

¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos?

Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios.  Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos.


Evangelio del día 15 de octubre | † |  Evangelio del día 17 de octubre

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ORACIÓN DEL DOMUND

ORACIÓN a la Virgen del Rosario

ORACIÓN del Ángelus por el Papa Francisco


¿César….. o Tú, Señor?

Cuando confundo lo divino con lo humano,
y me quedo sólo con lo segundo.
Cuando, volcado de lleno en lo superficial,
olvido que Tú existes desde los mismos inicios de mis días.
Cuando, escuchando tu Palabra,
me quedo con aquellas escritas por el presente.
Entonces, Señor, sólo entonces
me doy cuenta… que sirvo demasiado al “césar” de este mundo.
Cuando pretendo una iglesia desarraigada y no profética,
alejada de todo compromiso.

¿César….. o Tú Señor?
Cuando dedicado al intercambio de moneda
no veo que, la mayor, riqueza soy yo:
como persona y como hijo tuyo,
como llamado a la vida y a la gracia,
a la santidad, a la sencillez y a la adoración en tu presencia.
Cuando, pendiente de lo que acontece a mi alrededor,
te doy las migajas de unos minutos de oración,
o las prisas de una misa rutinaria.
Cuando, soñando con ser grande,
dejo de lado aquel cielo en el que, para entrar, he de ser pequeño.

¿César….. o Tú Señor?
Que no me olvide, oh Señor, que Tú eres el centro de todo.
Que no me olvide, Señor, de orientarme desde Ti y contigo.
Que no me olvide, Señor, que –el cielo y la tierra–,
son todo obra de tu mano.
Que no me olvide, Señor,
que entre los “césares” que intentan manipular mi conciencia,
sólo Tú, Señor, tienes derecho a entrar en ella.
Amén.

P. Javier Leoz

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