Evangelio del día 11 de febrero – Quinta semana del tiempo ordinario

Evangelio del día 11 de febrero – Quinta semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Marcos 7, 24-30

En aquel tiempo, Jesús salió de Genesaret y se fue a la región donde se encuentra Tiro. Entró en una casa, pues no quería que nadie se enterara de que estaba ahí, pero no pudo pasar inadvertido. Una mujer, que tenía una niña poseída por un espíritu impuro, se enteró enseguida, fue a buscarlo y se postró a sus pies.

Cuando aquella mujer, una siria de Fenicia y pagana, le rogaba a Jesús que le sacara el demonio a su hija, él le respondió: «Deja que coman primero los hijos. No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos». La mujer le replicó: «Sí, Señor; pero también es cierto que los perritos, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños».

Entonces Jesús le contestó: «Anda, vete; por eso que has dicho, el demonio ha salido ya de tu hija». Al llegar a su casa, la mujer encontró a su hija recostada en la cama, y ya el demonio había salido de ella.

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VÍDEOS para la CUARESMA 2021

ÁNGELUS con el Papa Francisco

Santoral:
Nuestra Señora de Lourdes,
San Benito de Aniano y San Adolfo

Buenos días, Señor

Señor Jesús:
Me cuesta comenzar este día
porque sé que es una nueva tarea,
un nuevo compromiso, un nuevo esfuerzo.

Porque te amo,
quiero comenzar este día con entusiasmo,
con alegría, en mi propia persona.

Gracias, Señor Jesús,
por este nuevo empezar.

Gracias, Señor Jesús,
por tu presencia, tu amor y compañía
en este caminar de mi existencia.

Quiero sembrar paz,
solidaridad y amor entre mis hermanos.

Que cuantos se me allegan,
ninguno deje de escucharme
algo que pueda serle útil.

Que ninguno note debilitada
su fe en sí mismo.

Que ninguno se retire sin alivio
en sus dolores y dificultades.

Déjame sentir tu honda paz,
presente en cada experiencia en la armonía de vivir.

Guárdame de palabras ociosas
y vanas fantasías.

Calma la carrera de mi mente
para que mis pensamientos tengan claridad
y la luz de tu Santo Espíritu me ilumine
en cada instante de este día.

Bien sé Señor que esta tarea la comienzan
cada día muchos hermanos
de cualquier punto de la tierra,
y eso me alienta y empuja.

También te pido por ellos y con ellos te digo:
¡BUENOS DÍAS SEÑOR!

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