Evangelio del día 18 de marzo – Tiempo de Cuaresma ciclo B

Cómo embellecer el alma

El limpiador de tu Alma es el Perdón:
Deberás usarlo todo el tiempo;
apenas veas una impureza, aplícalo.

No te acuestes nunca sin haber pedido
perdón y sin haber perdonado.
El resultado será que en paz te acostarás
y así mismo dormirás,
y tu sueño te sustentará.

El hidratante de tu Alma es la Oración:
Si no hidratas la piel de tu rostro, se marchitará.
Así, si no oras, tu alma se resecará.

Pero a medida que confías en Dios,
el afán y la ansiedad desaparecen,
y aprendes a reposar y esperar en el Señor.

La tonificante de tu Alma es la Alabanza:
Cuando alabas a Dios y vuelves a Él tus pensamientos,
cuando te olvidas de ti mismo, sin egoísmo en tu corazón,
quedas libre para que Dios ponga en ti su gozo.

La nutritiva de tu Alma es la Palabra:
Así como tu cuerpo necesita de su alimento,
tu alma necesita el alimento de la Palabra de Dios.

Cuando te alimentas de la Palabra,
la debilidad y la confusión desaparecen.
Serás como árbol plantado junto a corrientes de aguas.

El protector de tu Alma es la coraza de la Fe:
Con la fe te protegerás de las inclemencias de la vida,
mirarás por encima de las circunstancias y pasarás
victorioso en medio de las pruebas.
A través de ti, Dios moverá montañas y alcanzará naciones.

Si usas a diario estos productos de belleza,
tu Alma se mantendrá limpia y tu corazón será puro.
Te saciarás de bien, de modo que rejuvenecerás.
No descuides tu oración y vivirás en paz.

Evangelio del día 18 de marzo con el Padre Guillermo Serra

Evangelio según San Juan 5, 31-47

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Si yo diera testimonio de mí, mi testimonio no tendría valor; otro es el que da testimonio de mí y yo bien sé que ese testimonio que da de mí es válido.

Ustedes enviaron mensajeros a Juan el Bautista y él dio testimonio de la verdad. No es que yo quiera apoyarme en el testimonio de un hombre.

Si digo esto, es para que ustedes se salven. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y ustedes quisieron alegrarse un instante con su luz.

Pero yo tengo un testimonio mejor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido realizar y que son las que yo hago, dan testimonio de mí y me acreditan como enviado del Padre.

El Padre, que me envió, ha dado testimonio de mí. Ustedes nunca han escuchado su voz ni han visto su rostro, y su palabra no habita en ustedes, porque no le creen al que él ha enviado.

Ustedes estudian las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues bien, ellas son las que dan testimonio de mí.

¡Y ustedes no quieren venir a mí para tener vida! Yo no busco la gloria que viene de los hombres; es que los conozco y sé que el amor de Dios no está en ellos.

Yo he venido en nombre de mi Padre y ustedes no me han recibido. Si otro viniera en nombre propio, a ése sí lo recibirían.

¿Cómo va a ser posible que crean ustedes, que aspiran a recibir gloria los unos de los otros y no buscan la gloria que sólo viene de Dios?

No piensen que yo los voy a acusar ante el Padre; ya hay alguien que los acusa: Moisés, en quien ustedes tienen su esperanza.

Si creyeran en Moisés, me creerían a mí, porque él escribió acerca de mí. Pero, si no dan fe a sus escritos, ¿cómo darán fe a mis palabras?”

Evangelio del día 17 de marzo | † |  Evangelio del día 19 de marzo

† Si quieres recibir el evangelio de cada día, SUBSCRÍBETE A NUESTRO CANAL


VÍDEOS para la CUARESMA 2021

ÁNGELUS con el Papa Francisco

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar