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Evangelio del Primer Domingo de Cuaresma

Evangelio del Primer Domingo de Cuaresma

Evangelio del Primer Domingo de Cuaresma

Evangelio del Primer Domingo de Cuaresma – Ciclo B

UNA NUEVA CUARESMA 

      Ha llegado la Cuaresma. Cuarenta días de preparación para llegar a hacer presente la fiesta más importante del año para los cristianos, como es que la muerte no pudo con Jesús y Dios lo resucitó: ¡JESÚS VIVE! Los cristianos vamos a celebrar la Pascua del Señor: el paso de la muerte a la vida. 

      Estamos invitados a celebrar la cena del Jueves Santo, a adorar la cruz de la salvación el Viernes Santo y a saltar de gozo por la resurrección de Jesús en la Vigilia Pascual del sábado santo y no como espectadores sino como amigos de nuestro mejor Amigo Jesús. Tenemos por delante cuarenta días para preparar nuestro corazón, para morir con Cristo y poder resucitar con Él, para que renazca el ser humano nuevo que llevamos dentro.

Para esto nos puede servir privarnos voluntariamente de algo que sabemos no nos hace ningún bien, atender más al prójimo con nuestra limosna, visitar a personas de nuestro entorno que están solos o enfermos y dedicar unos momentos para comunicarnos con Dios en la oración, siempre que todo esto lo realicemos con sinceridad y no como una forma mágica para “comprar” a Dios. Cuando nos imponen la ceniza se nos dice: “Conviértete y cree en el Evangelio”                                                                                  

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA 

1ª LECTURA
Lectura del libro del Génesis 9,8-15 

Dios dijo a Noé y a sus hijos: Yo hago un pacto con vosotros y con vuestros descendientes, con todos los animales que os acompañaron, aves, ganado y fieras, con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra. Hago un pacto con vosotros: el diluvio no volverá a destruir la vida ni habrá otro diluvio que devaste la tierra.                                                                                      

Y Dios añadió:                                                                                                   – Ésta es la señal del pacto que hago con vosotros y con todo lo que vive con vosotros, para todas las edades: pondré mi arco en el cielo, como señal de mi pacto con la tierra. Cuando traiga nubes sobre la tierra, aparecerá en las nubes el arco y recordaré mi pacto con vosotros y con todos los animales, y el diluvio no volverá a destruir los vivientes.

Palabra de Dios. 

COMENTARIO A LA 1ª LECTURA

    En la 1ª lectura se presenta a Dios haciendo un pacto con el ser humano de no hacerle daño nunca, de salvar siempre del mal al ser humano siempre que procure ser fiel a Él. La señal del pacto es el arco-iris: un arco-iris que enlaza la tierra con el cielo; el hombre con Dios.                               

Sal 24, 4bc-5ab. 6-7bc. 8-9 
R. Tus sendas, Señor, son misericordia y lealtad, para los que guardan tu alianza. 

2ª LECTURA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 3,18-22 

Queridos hermanos: 
Cristo murió por los pecados una vez para siempre: el inocente por los culpables, para conducirnos a Dios. Como era hombre, lo mataron; pero como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida. 
Con este Espíritu fue a proclamar su mensaje a los espíritus encarcelados que en un tiempo habían sido rebeldes, cuando la paciencia de Dios aguardaba en tiempos de Noé, mientras se construía el arca, en la que unos pocos -ocho personas- se salvaron cruzando las aguas. 

Aquello fue un símbolo del bautismo que actualmente os salva: que no consiste en limpiar una suciedad corporal, sino en impetrar de Dios una conciencia pura, por la resurrección de Cristo Jesús Señor nuestro, que está a la derecha de Dios.

Palabra de Dios

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA 

       El apóstol Pedro nos dice que Cristo murió por salvarnos para conducirnos a Dios. Por el agua del bautismo nosotros alcanzamos la purificación del pecado y la vida de Dios; una vida que nos ha sido merecida por la muerte y resurrección de Jesucristo. El apóstol nos invita a mirar el ejemplo de Cristo que sufrió siendo inocente, pero salvó a los culpables.           

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Marcos 1,12-15 

En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. 
Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas y los ángeles le servían. 
Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: 
– Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios. Convertíos y creed la Buena Noticia.

Palabra de Dios  

COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO

      El Evangelio de hoy nos llama a realizar una seria conversión al Señor para que sea, para nosotros, auténtica Buena Noticia. No tendrá sentido el Evangelio como Buena Noticia, mientras no aceptemos la invitación de Jesús»: «convertíos y creed la Buena Noticia»        

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL
¿ES POSIBLE CAMBIAR?

    Podemos decir que todo el mensaje de Jesús es una llamada al cambio. Algo nuevo se puso en marcha con su venida. Dios está cerca. El reino de Dios, un reino donde se vive la justicia, la libertad y la fraternidad comenzó a abrirse camino entre nosotros con Jesús. Desde entonces se empezó a vivir de una manera nueva, como hijos de un mismo Padre, y como consecuencia como hermanos por ser todos hijos queridos de Dios Padre. 

    A nosotros, los seguidores de Jesús, se nos pide creer desde el fondo de nuestro ser que todos los seres humanos somos hijos de un mismo Dios Padre, y que nuestra felicidad y nuestro último destino es vivir como hermanos. 

    Cuando Jesús nos dice a cada uno de nosotros: ¡Conviértete y cree la Buena Noticia! nos está invitando a pasar de la increencia a la fe, de la pereza a la decisión, de la soledad a la amistad con Dios, del egoísmo al amor, de la defensa de mi pequeña felicidad a la solidaridad más radical. Nos está invitando a que despertemos todas las posibilidades que se encierran en cada uno de nosotros, nos está animando a reavivar la capacidad de generosidad, desinterés y fraternidad adormecidas quizás en nuestro ser, sólo necesitamos escuchar la llamada del Dios vivo que resuena en nuestro «ser interior», tomar conciencia que Dios es para nosotros nuestra fuerza y nuestra alegría. 


Evangelio para el primer domingo de Cuaresma – Ciclo C

LAS TENTACIONES DE AYER, DE HOY Y DE SIEMPRE

     Jesús nos alerta de las graves tentaciones o pruebas que acechan siempre al ser humano. Una es pensar que la felicidad última de la persona se encuentra en la posesión y el disfrute de los bienes.

Sin embargo, para Jesús, satisfacer las necesidades materiales, con ser algo muy importante, no es suficiente, además tenemos que hacernos más humanos aprendiendo a vivir como hermanos, compartiendo y no poseyendo, dando y no acaparando.

Las personas en general tenemos la tentación de buscar el poder, el éxito y el triunfo personal, por encima de todo y a cualquier precio.

Sin embargo, para Jesús, las personas nos acercamos más a lo que Dios quiere de nosotros cuando somos capaces de vivir en el servicio atento, generoso y desinteresado a los demás.

Otra tentación muy frecuente es la de tratar de resolver el problema último de nuestra vida, la muerte, sin riesgos, sin luchas ni esfuerzos, utilizando interesadamente a Dios de manera mágica y egoísta. Sin embargo, para Jesús, entender así la religión es destruirla.

La verdadera fe no conduce a la pasividad, a la evasión de la realidad y al absentismo ante los problemas, sino más bien el seguidor de Jesús debe arriesgarse cada día más en la lucha por lograr una sociedad de personas más libres y más hermanos.

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA

Lectura del libro del Deuteronomio 26,4-10

Dijo Moisés al pueblo:
– El sacerdote tomará de tu mano la cesta con las primicias y la pondrá ante el altar del Señor, tu Dios.

Entonces tú dirás ante el Señor, tu Dios: «Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto, y se estableció allí, con unas pocas personas. Pero luego creció, hasta convertirse en una raza grande, potente y numerosa.

Los egipcios nos maltrataron y nos oprimieron, y nos impusieron una dura esclavitud. Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestra voz, miró nuestra opresión, nuestro trabajo y nuestra angustia.

El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, en medio de gran terror, con signos y portentos. Nos introdujo en este lugar, y nos dio esta tierra, una tierra que mana leche y miel.

Por eso, ahora traigo aquí las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me has dado». Lo pondrás ante el Señor, tu Dios, y te postrarás en presencia del Señor, tu Dios.

Palabra de Dios.

COMENTARIO A LA 1ª LECTURA

   En el texto del Deuteronomio se recoge la oración del pueblo de Dios al presentar al Señor los primeros frutos de sus cosechas.

Es una oración agradecida, confiada y esperanzada, pero al mismo tiempo, es una profesión de fe, pues en la presentación de las ofrendas reconoce que cuanto se tiene o posee, es un don de Dios y un regalo de su bondad y no solamente fruto del trabajo humano.                                             

SALMO 

Sal 90, 1-2. 10-11. 12-13. 14-15
R. Quédate conmigo, Señor, en la tribulación.  

2ª LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 10,8-13

Hermanos:
La Escritura dice:
– La palabra está cerca de ti: la tienes en los labios y en el corazón.

Se refiere a la palabra de la fe que os anunciamos. Porque, si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás.

Por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación.

Dice la Escritura:
– Nadie que cree en él quedará defraudado.

Porque no hay distinción entre judío y griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan. Pues todo el que invoca el nombre del Señor se salvará.

Palabra de Dios.

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

     El apóstol Pablo les dice a los cristianos de Roma y nos dice a nosotros que la palabra que nos salva es «reconocer a Jesús como Salvador, puesto que el que invoca el nombre del Señor con fe, se salvará, que necesitamos «creer de corazón y profesar con nuestros labios» que Jesús es el Redentor.                                          

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 4,1-13

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo.

Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.
Entonces el diablo le dijo:
– Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.

Jesús le contestó:
– Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre».
Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo:
– Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo.

Jesús le contestó:
– Está escrito: «Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto».

Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo:
– Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti», y también: «Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras».

Jesús le contestó:
– Está mandado: «No tentarás al Señor, tu Dios».

Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

Palabra de Dios

COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO

     Jesús se retira a la soledad del desierto durante 40 días para intensificar su trato con Dios-Padre en diálogo amistoso y confiado, tensar su ánimo para hacer frente a las tentaciones, ofrecernos ejemplo de lealtad a la dura y costosa misión que ha de cumplir.

Las tentaciones de Jesús, aparte de su carga simbólica y teológica, nos están diciendo la dura oposición que Jesús ha de sufrir en el cumplimiento de su misión y la victoria alcanzada por su fidelidad y lealtad a Dios-Padre.              

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL

LA CUARESMA

     Los cuarenta días de la Cuaresma son simbólicos, como siempre en la Biblia. Son los cuarenta días de peregrinación de Elías al Horeb, al encuentro de Dios, son los cuarenta años de peregrinación del pueblo por el desierto.

Jesús, después de estar cuarenta días en el desierto, termina su ciclo completo de preparación, en soledad, oración y ayuno. Esta preparación ha dado origen a la Cuaresma. Cuarenta días de camino hacia la Pascua.     

Normalmente se han identificado los cuarenta días de la Cuaresma con unos días de “penitencia por nuestros pecados”, días de purificación por el resto del año en que no nos preocupamos de ello. Este planteamiento es poco válido.

El concepto que debemos de tener sobre la Cuaresma es el de tiempo de conversión, como uno de los aspectos más básicos, diríamos que el primero, de nuestra vida religiosa, porque el primer mensaje de Jesús fue: “Convertíos”. Convertirse es “volverse”, “ir en otra dirección”, “cambiar de mentalidad”.

El encuentro con Jesús produce un cambio, un cambio de dirección, de criterios, de valores. El cambio es, ante todo, “creer en la Buena Noticia” que Jesús nos trae.  

Aceptar la Buena Nueva es aceptar ese concepto de Dios, esa visión de la vida, esa misión para la vida de cada uno, vivir con el Espíritu de Jesús.

Con ese Espíritu, la vida es algo diferente, es una vida nueva, renovada, salvada de la oscuridad, de la muerte.


CAMINO DE CUARESMA con el Padre Guillermo Serra

Evangelio del día – Primer Domingo de Cuaresma ciclo A

Videoclip del evangelio para el primer domingo Cuaresma, que narra las tentaciones de Jesús en el desierto y el comentario de las lecturas de hoy.

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