Festividad de Santiago apóstol

Festividad de Santiago apóstol – 25 de Julio

Himno al apóstol Santiago

Santo Adalid, Patrón de las Españas,
amigo del Señor,
defiende a tus discípulos queridos,
protege a tu nación;
las armas victoriosas del cristiano
venimos a templar en el sagrario
y encendido el fuego de tu devoto altar.

Firme y segura como aquella columna
que te entregó la Madre de Jesús
será en España la Santa Fe Cristiana
bien celestial que nos legaste tú

Gloria a Santiago, Patrón insigne,
gratos tus hijos, hoy te bendicen,
a tus plantas postrados te ofrecemos
la prenda más cordial de nuestro amor,
defiende a tus discípulos queridos,
protege a tu nación, protege a tu nación

Evangelio del día 25 de Julio – Evangelio festividad Santiago Apóstol

NO ES FÁCIL CREER A JESÚS

No es fácil creer a Jesús. Algunos se sienten atraídos por sus palabras, en otros, por el contrario, surgen no pocas dudas. ¿Es razonable seguir a Jesús o es una locura?, ¿merece la pena comprometerse en su proyecto de humanizar la vida o es más práctico ocuparnos cada uno de nuestro propio bienestar?

Jesús con las parábolas del «tesoro escondido» y la del «comerciante en perlas finas» nos quiere decir que el reino de Dios está «oculto, por lo que hay que descubrirlo. Hay que descubrir el gran proyecto que tiene Dios de un mundo nuevo.

El reino de Dios está «oculto» en Jesús, en su vida y en su mensaje. El descubrimiento del reino de Dios altera la vida de quien lo descubre. Su «alegría» es inconfundible.

Ha encontrado lo esencial de la vida, lo mejor de Jesús, el valor que puede cambiar su vida. Nada es más importante que «buscar el reino de Dios y su justicia».

Esta es la decisión más importante que hemos de tomar en la Iglesia y en las comunidades cristianas: liberarnos de tantas cosas accidentales para comprometernos en el reino de Dios, despojarnos de lo superfluo, olvidarnos de otros intereses. Saber «perder» para «ganar» en autenticidad.

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4,33;5,12.27-33;12,2

En aquellos días, los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor y hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo. Los condujeron a presencia del Sanedrín y el sumo sacerdote los interrogó: «¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése?

En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre. Pedro y los apóstoles replicaron: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero.

La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados.

Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.» Esta respuesta los exasperó, y decidieron acabar con ellos. Más tarde, el rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan.

Palabra de Dios

COMENTARIO A LA 1ª LECTURA

Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor y por esto fueron llevados ante el Sanedrín por no obedecer la prohibición de extender las enseñanzas de Jesús.

Pedro y los demás apóstoles respondieron que al único que hay que obedecer es a Dios antes que a los hombres. Su valentía les llevó al martirio, siendo el primero en sufrirlo el apóstol Santiago

SALMO 66
R/. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben

El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación. R/.

Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud y gobiernas las naciones de la tierra. R/.

La tierra ha dado su fruto, nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman hasta los confines del orbe. R/.

2ª LECTURA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 4,7-15

Este tesoro del ministerio lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros.

Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no desesperados; acosados, pero no abandonados; nos derriban, pero no nos rematan; en toda ocasión y por todas partes, llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.

Mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte, por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. Así, la muerte está actuando en nosotros, y la vida en vosotros.

Teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: «Creí, por eso hablé», también nosotros creemos y por eso hablamos; sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús también con Jesús nos resucitará y nos hará estar con vosotros.

Todo es para vuestro bien. Cuantos más reciban la gracia, mayor será el agradecimiento, para gloria de Dios.

Palabra de Dios

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

El apóstol Pablo escribe a los cristianos de Corinto para decirle que los seguidores de Jesús, aunque sufrirán por su causa siempre tendrán la fuerza y la gracia de Dios para superar todos los sufrimientos.

Los que creen en Jesús tienen que tener el mismo espíritu de fe y desde la fragilidad tenemos que anunciar la Palabra; teniendo en cuenta que no podremos hacerlo si antes no lo hemos asumido, creído y vivido.

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Mateo 20,20-28

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: «¿Qué deseas?»

Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.»

Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?»

Contestaron: «Lo somos.»
Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.»

Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen.

No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.»

Palabra de Dios

COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO

Jesús quiere transmitir a sus discípulos que para Él la primacía se mide por el servicio a los demás, que el que quiera ser grande, el que quiera ser el primero tiene que ser el servidor de los demás, siguiendo su ejemplo que no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida para la salvación de muchos.

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL
REUNIDOS POR JESÚS

Al parecer, el crecimiento del cristianismo en medio del imperio romano fue posible gracias al nacimiento incesante de grupos pequeños y casi insignificantes que se reunían en el nombre de Jesús para aprender juntos a vivir animados por su Espíritu y siguiendo sus pasos.

Aunque fue importante la intervención de los apóstoles Pablo, Pedro, Bernabé y otros misioneros y profetas y también las cartas y escritos que circulaban por diversas regiones, sin embargo, el hecho decisivo fue la fe sencilla de creyentes cuyos nombres no conocemos, que se reunían para recordar a Jesús, escuchar su mensaje y celebrar la cena del Señor.

No hemos de pensar en grandes comunidades sino en grupos de vecinos, familiares o amigos, reunidos en casa de alguno de ellos.

El futuro del cristianismo en occidente dependerá en buena parte del nacimiento y el vigor de pequeños grupos de creyentes que, atraídos por Jesús, se reúnan en torno al Evangelio para experimentar la fuerza real que tiene Cristo para engendrar nuevos seguidores.

Ya el concilio Vaticano II hace esta afirmación: “El Evangelio… es para la Iglesia principio de vida para toda la duración de su tiempo”. En cualquier época y en cualquier sociedad es el Evangelio el que engendra y funda la Iglesia, no nosotros.

Muchas de las iniciativas que hoy se impulsan pasarán rápidamente, pues no resistirán la fuerza de la sociedad secular, plural e indiferente.

Tal vez Jesús irrumpirá con una fuerza desconocida en esta sociedad descreída y satisfecha a través de pequeños grupos de cristianos sencillos, atraídos por su mensaje de un Dios Bueno, abiertos al sufrimiento de las gentes y dispuestos a trabajar por una vida más humana.

Con Jesús todo es posible. Hemos de estar muy atentos a sus llamadas.

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