Guión eucaristía para el Tercer Domingo del Tiempo ordinario

Guión eucaristía para el Tercer Domingo del Tiempo ordinario

            III DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B 

OTRO MUNDO ES POSIBLE

Jesús da comienzo su vida pública marchándose a Galilea a proclamar la Buena Noticia de Dios, anunciando a Dios como algo nuevo y bueno. Jesús proclama que Dios no quiere dejarnos solos ante nuestros problemas, sufrimientos y desafíos, que Dios quiere construir junto con nosotros un mundo más humano.

Con una audacia desconocida, Jesús sorprende a todos anunciando algo que ningún profeta se había atrevido a declarar: “Ya está aquí Dios con su fuerza creadora de justicia, tratando de reinar entre nosotros”. Dios está buscando abrirse camino entre nosotros para humanizar nuestra vida. Por eso, toda la vida de Jesús es una llamada a la esperanza, hay alternativa. No es verdad que la historia tenga que discurrir por los caminos de injusticia que le trazan los poderosos de la tierra, es posible un mundo más justo y fraterno, podemos modificar la trayectoria de la historia.

Jesús pide a los que le escuchan que cambien de manera de pensar y de actuar, que despierten de la indiferencia, que crean que es posible humanizar el mundo, que crean en la fuerza liberadora del Evangelio, que crean que es posible la transformación introduciendo en el mundo la confianza.

¿Qué hemos hecho de este mensaje apasionante Jesús? ¿Cómo lo hemos podido olvidar? ¿Con qué lo hemos sustituido? ¿En qué nos estamos entreteniendo si lo primero es “buscar el reino de Dios y su justicia”? ¿Cómo podemos vivir tranquilos observando que el proyecto creador de Dios de una tierra llena de paz y de justicia está siendo aniquilado por los hombres?

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA DEL III DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO/B

1ª LECTURA

Lectura del libro del profeta Jonás 3,1-5. 10 
En aquellos días, vino de nuevo la palabra del Señor a Jonás:
– Levántate y vete a Nínive, la gran capital, y pregona allí el pregón que te diré.
Se levantó Jonás y fue a Nínive, como le había mandado el Señor. (Nínive era una ciudad enorme; tres días hacían falta para atravesarla). Comenzó Jonás a entrar por la ciudad y caminó durante un día pregonando:
– Dentro de cuarenta días Nínive será arrasada.
Los ninivitas creyeron en Dios, proclamaron un ayuno, y se vistieron de sayal, grandes y pequeños.
Cuando vio Dios sus obras y cómo se convertían de su mala vida, tuvo piedad de su pueblo el Señor, Dios nuestro. Palabra de Dios.

COMENTARIO A LA 1ª LECTURA

El texto del profeta Jonás nos ofrece la imagen de un pueblo dominado por el pecado, por la mala fama, por el mal ambiente, un pueblo apartado de Dios. Pero ese pueblo escucha la voz del profeta y reacciona ante la llamada de Dios, se convierte al Señor y alcanza el perdón.

Sal 24, 4-5ab. 6-7bc. 8-9 
R. Señor, instrúyeme en tus sendas.
 

  • Señor, enséñame tus caminos,instrúyeme en tus sendas.
    Haz que camine con lealtad;
    enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R:
  • Recuerda, Señor, que tu ternuray tu misericordia son eternas;
    acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor. R:
  • El Señor es bueno y es recto,y enseña el camino a los pecadores;
    hace caminar a los humildes con rectitud,
    enseña su camino a los humildes. R:

2ª LECTURA

Lectura de la 1ª carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1,29-31 
Hermanos:
Os digo esto: el momento es apremiante. Queda como solución: que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no lo estuvieran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: porque la apariencia de este mundo se termina. Principio del formulario

Palabra de Dios

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

El apóstol Pablo les dice a los cristianos de Corintio y nos dice a nosotros que no debemos poner únicamente nuestros afanes, nuestras esperanzas o preocupaciones en las realidades humanas y en los problemas que nos acucian. Para el hombre “convertido a Dios”, estas cosas son dignas de atención, pero Dios está por encima de todas ellas.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1,14-20 
Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía:
– Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago.
Jesús les dijo:
– Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con Él.

Palabra de Dios 

REFLEXIÓN SOBRE EL EVANGELIO

Jesús pide a quienes quieran seguirle que se conviertan y crean su mensaje. Seguir a Jesús es creer lo que Él creyó interesarnos por lo que Él se interesó, defender las causas que Él defendió, acercarnos a los necesitados como Él se acercó, amar a las personas como Él las amó

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL

El creer, el aceptar la Buena Noticia, que es el Evangelio, exige conversión, es decir, un giro total en la vida de uno, un cambio en el modo de proceder, una vuelta hacia Dios. La conversión supone reconocer nuestro error en la conducta y adoptar una nueva actitud en la vida, una nueva orientación de todo el ser hacia Dios.

La mayoría de nosotros hemos nacido siendo cristianos. Apenas nos hemos planteado la pregunta de por qué creemos y, por otra parte, acaso no hayamos experimentado nada especialmente gozoso por nuestra fe. Nos hemos encontrado con la fe incrustada en nuestras vidas, pero: ¿la aceptamos y acogemos como Buena Noticia?, ¿nos empuja a realizar una verdadera conversión a Dios, que es como vaciarnos de nosotros para dar cabida al Señor?, ¿nos está urgiendo a ser apóstoles, ser testigos de Jesús?

Los primeros apóstoles de Jesús dejaron sus redes de pescadores y lo siguieron. Para seguir a Jesús tal vez tengamos que dejar nuestros miedos, nuestro apego al dinero, el miedo a perder prestigio, el miedo al fracaso y fiarnos en la promesa de Jesús que nos dijo: “yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin de los tiempos”.

La aceptación del Evangelio no nos tiene que llevar necesariamente a realizar heroicidades, sino sólo confiar humildemente en Dios siendo conscientes de nuestras limitaciones y nuestro pecado.

Si el Evangelio de Jesús no es para nosotros fuente de vida, de alegría, de conversión, es que todavía no nos hemos encontrado con Él y todavía no creemos en la Buena Noticia, a pesar de ser cristianos de toda la vida.

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