Hoja parroquial para el Segundo Domingo de Cuaresma

Segundo Domingo de Cuaresma

2º DOMINGO DE CUARESMA/CICLO C

17 DE MARZO DE 2019

LA ORACIÓN Y EL SACRIFICIO COMO CAMINOS DE TRANSFORMACIÓN

     El Evangelio de hoy viene a recordarnos que toda la vida de un cristiano, debe ser un camino de transformación que nos identifique con el Señor Jesús.

    Lo primero que tenemos que hacer para conseguir una transformación es pararnos para analizar dónde estamos, cuál es nuestra situación en este momento, y qué objetivos nos proponemos a corto y medio plazo para orientar nuestra vida. Entonces será el momento de preguntamos con qué medios contamos y cuáles debemos usar y están a nuestro alcance para trabajar y avanzar en la consecución de esos objetivos.

      En el Evangelio de la Transfiguración podemos encontrar dos propuestas muy concretas: necesitamos el sacrificio, sugerido por la montaña y el esfuerzo por subirla, y la oración. Subir a la montaña es símbolo de dejar atrás el alboroto y el estrés de la vida diaria para buscar la soledad y el silencio, es símbolo de esfuerzo continuado por dominarnos, superarnos y progresar en todos los aspectos de nuestra vida, es símbolo de interés por superar las dificultades con alegría y buen ánimo, de no dejarse abatir por el cansancio y el desánimo, de subir siempre, de progresar, de superarse. Quien se cansa y se queda sentado o no se levanta, después de una caída, nunca llegará a la meta.

     Otra propuesta del Tabor es la oración. Cuanto más nos despeguemos de la tierra estaremos más en contacto con el Señor. Tenemos que buscar tiempo para orar, para estar con el Señor, sin prisas, gozando y disfrutando de su presencia y del estar con Él.                                   

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA

Lectura del libro del Génesis 15,5-12. 17-18 
En aquellos días, Dios sacó afuera a Abrahán y le dijo: 
– Mira al cielo; cuenta las estrellas, si puedes. 
Y añadió: 
– Así será tu descendencia. 
Abrahán creyó al Señor, y se le contó en su haber. 
El Señor le dijo: 
– Yo soy el Señor, que te sacó de Ur de los Caldeos, para darte en posesión esta tierra. 
Él replicó: 
– Señor Dios, ¿cómo sabré yo que voy a poseerla? 
Respondió el Señor: 
– Tráeme una ternera de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón. 
Abrahán los trajo y los cortó por el medio, colocando cada mitad frente a la otra, pero no descuartizó las aves. Los buitres bajaban a los cadáveres, y Abrahán los espantaba. 
Cuando iba a ponerse el sol, un sueño profundo invadió a Abrahán, y un terror intenso y oscuro cayó sobre él. El sol se puso, y vino la oscuridad; una humareda de horno y una antorcha ardiendo pasaban entre los miembros descuartizados. 
Aquel día el Señor hizo alianza con Abrahán en estos términos: 
– A tus descendientes les daré esta tierra, desde el río de Egipto al Gran Río. Palabra de Dios.

COMENTARIO A LA 1ª LECTURA

    El patriarca Abrahán se queja al Señor de que, a pesar de lo que le ha prometido, su herencia pasará a un extraño porque él no tiene hijos y su edad es avanzada al igual que la de su mujer Sara. Sin embargo, esta situación no oscurece la fe de Abrahán, porque Dios insiste en que le heredará un hijo suyo.

     Dios le promete su presencia, su providencia y amistad haciendo una alianza con él y a través de él con su Pueblo                                     

SALMO 

Sal 26, 1. 7-8a. 8b-9abc. 13-14 
R. El Señor es mi luz y mi salvación.
 

  •  ¿a quién temeré? 
    El Señor es la defensa de mi vida, 
    ¿quién me hará temblar? R:
  •  
    ten piedad, respóndeme. 
    Oigo en mí corazón: «Buscad mi rostro». R:
  •  no me escondas tu rostro. 
    No rechaces con ira a tu siervo, que tú eres mi auxilio. R:
  •  en el país de la vida. 
    Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.R:

2ª LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 3,17_4,1 
Hermanos: 
Seguid mi ejemplo y fijaos en los que andan según el modelo que tenéis en mí. 
Porque, como os decía muchas veces, y ahora lo repito con lágrimas en los ojos, hay muchos que andan como enemigos de la cruz de Cristo: su paradero es la perdición; su Dios, el vientre; su gloria, sus vergüenzas. Sólo aspiran a cosas terrenas. 
Nosotros, por el contrario, somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. 
Él transformará nuestra condición humilde, según el modelo de su condición gloriosa, con esa energía que posee para sometérselo todo. 
Así, pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mi corona, manteneos así, en el Señor, queridos. Palabra de Dios.

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

    El apóstol Pablo ruega a la Comunidad cristiana de Filipos que estén atentos al Evangelio que él les ha predicado, que eviten el peligro de las desviaciones y confusiones que algunos estaban introduciendo en la Comunidad. Para el apóstol la pertenencia al pueblo de Dios, no se consigue con ritos externos, sino dejándose penetrar del Espíritu de Jesús.                                

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 9,28b-36 
En aquel tiempo, Jesús cogió a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto de la montaña para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos. 
De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte, que se iba a consumar en Jerusalén. 
Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: 
– Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. 

No sabía lo que decía. 
Todavía estaba hablando, cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía: 
– Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle. 
Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto. Palabra de Dios 

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COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO

   El evangelista Lucas nos ofrece el episodio de la transfiguración de Jesús ante sus discípulos revelándole su gloria, una gloria que le viene de Dios y con un mensaje esperanzador y comprometedor: “Este es mi Hijo, el escogido; escuchadlo”.             

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL

LA VALENTÍA DEL COMPROMISO

     Constantemente resuena en la Cuaresma la palabra “conversión”, palabra comprometedora que implica cambio profundo. La vida de todo cristiano fiel es un ir superando etapas, como nos lo patentiza la vida de los grandes creyentes, la experiencia de los místicos y el testimonio de los teólogos de la vida cristiana.       La fe es un éxodo constante, como el de Abrahán, que ha de renunciar a su entorno para encaminarse hacia el lugar de la promesa.

    Dar un paso hacia adelante: cambiar la jerarquía de valores, renunciar a un estilo de vida consumista o de relumbrón, hacer un compromiso de servicio que nos “robe” tiempo y dinero, tomar más en serio la oración, embarcarse en lo comunitario, en definitiva, morir un poco más a nosotros mismos, supone alterar nuestra vida en la que quizás nos sentíamos cómodos, para adentrarnos en lo desconocido e inseguro.

    Ante esta urgencia cuaresmal salta inevitablemente la pregunta: ¿Merece la pena? ¿Qué me va a reportar esta aventura? ¿No es suficiente vivir como un cristiano que cumple fielmente con Dios en lo religioso y con los hombres en lo profesional? ¿Podré llevar a cabo la aventura que pretendo? ¿Y si me agobio con tanto compromiso?