Lecturas diarias: 10 de Febrero – Sea sal y luz, Señor

Lecturas diarias: 10 de Febrero – Sea sal y luz, Señor

Evangelio según San Marcos 7, 14-23

En aquel tiempo, Jesús llamó de nuevo a la gente y les dijo: «Escúchenme todos y entiéndanme. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro».

Cuando entró en una casa para alejarse de la muchedumbre, los discípulos le preguntaron qué quería decir aquella parábola. Él les dijo: «¿Ustedes también son incapaces de comprender? ¿No entienden que nada de lo que entra en el hombre desde afuera puede contaminarlo, porque no entra en su corazón, sino en el vientre y después, sale del cuerpo?» Con estas palabras declaraba limpios todos los alimentos.

Luego agregó: «Lo que sí mancha al hombre es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre».

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VÍDEOS para la CUARESMA 2021

ÁNGELUS con el Papa Francisco

Sea sal y luz, Señor

De tu mar, Señor, sea yo la sal que lleve
alegría donde existan las caras largas,
ilusión donde no sepan lo que es el optimismo,

eternidad, allá donde vean sólo el presente,
caridad, en aquellos rincones
donde aparezca el “yo” y no el “nosotros”.

Sea sal y luz, Señor.

Del SOL que es tu Palabra
y, entonces, anuncie lo que Tú nos traes.

Es posible un mundo, pero como Dios manda.
Grande, un corazón, por el Amor que regalas.
Inmensa, la vida, por el futuro que nos conquistas.

Sea sal y luz, Señor.

Que no me conforme, oh Señor,
con la sal de mi frágil salero.
Que no me quede, oh Señor,
con la luz de mis débiles ideas.

Que no presuma, oh Señor,
de mis gracias y de mis dones.
y, caiga en la cuenta, de que es tu SAL
la que da sabor eterno a los guisos de mis manos.

Sea sal y luz, Señor.

Que no lleve en cuenta, oh Señor,
de mis pequeños aciertos
cuanto de la LUZ que Tú desprendes desde el cielo.

De mis ocurrencias y creatividad,
cuanto de la presencia creadora de Dios.

De mis aportaciones por tu Reino,
cuanto de tu Espíritu que las hace
únicas, santas, verdaderas, genuinas y eternas,

Que sea, Señor, sal y luz

Pero sal recogida del mar del cielo,
empaquetada con fuerza del Espíritu Santo,

Y sin más precio que, el saber,
que estoy de tu lado y contigo
para hacer de este mundo
un pequeño trozo de tu Reino.

Con tu luz, siempre con tu luz, Señor.

P. Javier Leoz

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