Lecturas diarias: 11 de Octubre – Los sentidos, como un velo espeso

Lecturas diarias: 11 de Octubre – Los sentidos, como un velo espeso| XXVIII Domingo del Tiempo ordinario

Disfruta cada día de la Palabra de Dios y compártela para que llegue a los corazones de tantos cristianos que necesitan este alimento diario.

EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 22, 1-14

Respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo; y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; mas éstos no quisieron venir.

Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas.

Mas ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios; y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron.

Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad.

Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos. Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis.

Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados.

Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda.

Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció.

Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.


Evangelio del día 10 de octubre | † |  Evangelio del día 12 de octubre

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ORACIÓN a la Virgen del Rosario

ORACIÓN del Ángelus por el Papa Francisco


Los sentidos, como un velo espeso

“Los sentidos ante nosotros están como un velo espeso”,

decía Teodoro de Edesa, siglo X.
El velo del amor a sí mismo cubre el corazón, impidiendo

que le sean revelados los fundamentos del universo,

comentaba Elías el Edicos, en el siglo VII.
Parecen escritas hoy mismo estas palabras.

Hay momentos en tu vida en los que deseas

llegar muy alto en tus sublimes aspiraciones.

Todo lo ves lindo y hermoso. Y sin embargo,

cuando menos lo piensas, los sentidos

te juegan una mala partida.

Te sientes incapaz de dominar tus apetencias

sensoriales. Una cosa es lo que tu mente

y corazón anhelan y otra bien distinta lo que,

en realidad, haces. Los sentidos te cubren

e impiden ver horizontes amplios, cielos azules

y estrellados; cumbres altas y mares amplios.

Ellos tienden a encerrarte en tu propio castillo

y a verte simplemente como un amasijo

de pasiones desorbitadas.

La solución a tu desaguisado reside en que

cada día envíes a tu corazón el rocío de tu lluvia

fina y delicada, consistente en el cultivo

de tus virtudes y cualidades.

La virtud te conducirá a ver el universo en toda

su magnificencia. La virtud hará que contemples

de forma positiva todo cuanto eres y cuanto haces.
No hay mejor terapia para tu progreso personal

que la admiración de todo aquello que te enriquece

en tus valores imperecederos.

La luz de tu fe te hará descubrir la esencia

de las cosas; el faro de la esperanza te sumergirá

en un universo en el que todo es glorioso;

el fuego del amor te hará quemar tus vicios

y encenderá en ti una hoguera permanente

de comprensión de todo y de ti mismo.

¡Vive hoy feliz!

P. Felipe Santos Campaña SDB 

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