20 de Enero – Tú que eres Cordero [Vídeo]

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Evangelio según Marcos 3, 1-6

En aquel tiempo, Jesús entró en la sinagoga, donde había un hombre que tenía tullida una mano. Los fariseos estaban espiando a Jesús para ver si curaba en sábado y poderlo acusar. Jesús le dijo al tullido: “Levántate y ponte allí en medio”.

Después les preguntó: “¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado, el bien o el mal? ¿Se le puede salvar la vida a un hombre en sábado o hay que dejarlo morir?”

Ellos se quedaron callados. Entonces, mirándolos con ira y con tristeza, porque no querían entender, le dijo al hombre: “Extiende tu mano”. La extendió, y su mano quedó sana.

Entonces se fueron los fariseos y comenzaron a hacer planes con los del partido de Herodes, para matar a Jesús.

Reflexión del Evangelio por el Papa Francisco

La esperanza es un regalo, es un regalo del Espíritu Santo y por esta razón Pablo dirá: “Nunca decepciona”.

La esperanza nunca decepciona, ¿por qué? Porque es un regalo que nos ha sido dado por el Espíritu Santo.

Pero Pablo nos dice que la esperanza tiene un nombre. La esperanza es Jesús. Jesús-la-Esperanza lo rehace todo.

Es un milagro constante. No sólo hizo milagros de curación, sino muchas cosas que eran sólo señales, señales de lo que está haciendo ahora en la Iglesia.

El milagro de rehacerlo todo: lo que hace en mi vida, en la tuya, en la nuestra. Para reconstruirnos.

Y lo que Él reconstruye es precisamente la razón de nuestra esperanza. Y como Cristo es quien recrea todas las cosas más maravillosamente que la Creación, por eso es la razón de nuestra esperanza.

Y esta esperanza no decepciona, porque Él es fiel. No puede renegarse a sí mismo. Esta es la virtud de la esperanza. (Santa Marta – 9 de septiembre de 2013)

Tú que eres Cordero

Que hablas con bondad pero con contundencia.
¡Muéstranos el camino hacia el Padre!

Tú que eres Cordero de Dios
y buscas verdes valles y fértiles.
¡Llévanos al alimento de la vida eterna!

Tú que eres Cordero de mira con ojos humildes.
¡Haznos entender que la humildad
es camino para mirar a Dios!

Tú que eres Cordero que sigue al Padre.
¡Haznos caminar detrás de ti, Buen Pastor!

Tú que eres Cordero que, al abrazarlo, quita todo pecado.
¡Apártanos de todo aquello
que estorba nuestra dignidad!

Tú que eres Cordero de Dios que se sacrifica para siempre.
¡Haznos ser agradecidos por tanto que Tú nos das!

¡Tú que eres Cordero de Dios que disfruta caminando en un solo rebaño!
¡Invítanos a orar para que la Iglesia sea una!

¡Tú que eres Cordero que, al comerlo, alimenta y contenta!
¡Que comprendamos el misterio de cada Eucaristía!

¡Tú que eres Cordero humilde, pacífico y profético!
¡Que no olvidemos que la paz y nuestra voz
han de ser vida y altavoz de nuestra vida cristiana!
Amén.

P. Javier Leoz

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