Lecturas diarias: 22 de Enero

Lecturas diarias: 22 de Enero

Evangelio según San Marcos 3, 13-19

Jesús subió a la montaña y llamó a su lado a los que quiso.

Ellos fueron hacia él, y Jesús instituyó a doce para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con el poder de expulsar a los demonios.

Así instituyó a los Doce: Simón, al que puso el sobrenombre de Pedro; Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno; luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.

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Oración para la CUARESMA del Papa Francisco

Carta de DIOS a TÍ MUJER

ÁNGELUS con el Papa Francisco

Háblanos de amistad

Y un adolescente, dijo: Háblanos de la amistad.
Y él respondió, diciendo:
Vuestro amigo es a la medida de vuestras necesidades.

Él es el campo que sembráis con cariño
y cosecháis con agradecimiento.

Es vuestra mesa y el fuego de vuestro hogar.
Pues vais a él con vuestro hambre y lo buscáis
en procura de paz. Cuando vuestro amigo manifiesta
su pensamiento, no teméis el “no” de vuestra
propia opinión, ni ocultáis el “sí”.

Y cuando él se calla, vuestro corazón continúa
escuchando a su corazón. Porque en la amistad,
todos los deseos, ideas y esperanzas, nacen y son
compartidas sin palabras, en una alegría silenciosa.

Cuando os separéis de vuestro amigo, no os aflijáis.
Pues lo que amáis en él, puede tornarse más claro
en su ausencia, como para el alpinista aparece
la montaña más clara, vista desde la planicie.

Y que no haya otra finalidad en la amistad
que no sea la maduración del espíritu.
Pues el amor que procura otra cosa que no sea
la revelación de su propio misterio no es amor,
sino una red tendida, y sólo lo inútil será en ella atrapado.
Y que lo mejor de vosotros mismos sea para vuestro amigo.
Si él debe conocer el flujo de vuestra marea,
que conozca también su reflujo.

Pues, ¿qué será de vuestro amigo si sólo le buscáis
para matar el tiempo? Buscadle siempre para las horas vivas.
Pues el papel del amigo es el de henchir vuestras necesidades,
y no vuestro vacío. Y en la dulzura de la amistad,
que haya risa y compartir de placeres.
Pues en el rocío de las pequeñas cosas, el corazón
encuentra su amanecer y halla su frescor.

Khalil Gibran

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