RECHAZADO ENTRE LOS SUYOS – Domingo XIV del Tiempo ordinario

RECHAZADO ENTRE LOS SUYOS – Domingo XIV del Tiempo ordinario

Jesús no es un sacerdote del Templo, ocupado en cuidar y promover la religión. Tampoco lo confunde nadie con un maestro de la Ley, dedicado a defender la Torá de Moisés.

Los campesinos de Galilea ven en sus gestos curadores y en sus palabras de fuego la actuación de un profeta movido por el Espíritu de Dios.

Jesús sabe que le espera una vida difícil y conflictiva. Los dirigentes religiosos se le enfrentarán. Es el destino de todo profeta. No sospecha todavía que será rechazado precisamente entre los suyos, los que mejor lo conocen desde niño.

El rechazo de Jesús en su pueblo de Nazaret era muy comentado entre los primeros cristianos. Tres evangelistas recogen el episodio con todo detalle. Según Marcos, Jesús llega a Nazaret acompañado de un grupo de discípulos y con fama de profeta curador. Sus vecinos no saben qué pensar.

Al llegar el sábado, Jesús entra en la pequeña sinagoga del pueblo y «empieza a enseñar». Sus vecinos y familiares apenas le escuchan. Entre ellos nacen toda clase de preguntas. Conocen a Jesús desde niño: es un vecino más.

¿Dónde ha aprendido ese mensaje sorprendente del reino de Dios? ¿De quién ha recibido esa fuerza para curar? Marcos dice que todo «les resultaba escandaloso». ¿Por qué?

Aquellos campesinos creen que lo saben todo de Jesús. Se han hecho una idea de él desde niños. En lugar de acogerlo tal como se presenta ante ellos, quedan bloqueados por la imagen que tienen de él. Esa imagen les impide abrirse al misterio que se encierra en Jesús. Se resisten a descubrir en él la cercanía salvadora de Dios.

Pero hay algo más. Acogerlo como profeta significa estar dispuestos a escuchar el mensaje que les dirige en nombre de Dios. Y esto puede traerles problemas. Ellos tienen su sinagoga, sus libros sagrados y sus tradiciones. Viven con paz su religión. La presencia profética de Jesús puede romper la tranquilidad de la aldea.

Los cristianos tenemos imágenes bastante diferentes de Jesús. No todas coinciden con la que tenían los que lo conocieron de cerca y lo siguieron. Cada uno nos hacemos nuestra idea de él. Esta imagen condiciona nuestra forma de vivir la fe. Si nuestra imagen de Jesús es pobre, parcial o distorsionada, nuestra fe será pobre, parcial o distorsionada.

¿Por qué nos esforzamos tan poco en conocer a Jesús? ¿Por qué nos escandaliza recordar sus rasgos humanos? ¿Por qué nos resistimos a confesar que Dios se ha encarnado en un Profeta? ¿Tal vez intuimos que su vida profética nos obligaría a transformar profundamente su Iglesia?

José Antonio Pagola

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Da a conocer a Jesús, Profeta de Dios. Pásalo. 
14 Tiempo ordinario (B)
Marcos 6, 1-6

Domingo XIV del Tiempo ordinario – Ciclo B

NECESITAMOS CONFIAR MÁS EN EL SEÑOR

Jesús va a su pueblo, donde mejor se debería sentir acogido y comprendido, porque le conocen desde siempre y tiene sus amigos, sin embargo, desconfían de Él, precisamente porque le conocen desde pequeño, conocen a su familia… esta desconfianza que tienen hacia la persona de Jesús les cierra todas las puertas a acoger su palabra y la salvación que les ofrece.

Nosotros decimos que creemos en Jesús, reconocemos la autoridad de sus palabras y la grandeza de sus milagros, sin embargo, muchas veces desconfiamos de Él y de esta manera estamos cerrando nuestro corazón al amor de Dios y a vivir una vida nueva.

La desconfianza no sólo en Dios sino también en los demás no nos deja crecer ni enriquecernos, hace que el Señor no pueda realizar en nosotros el milagro de la salvación, de nuestra renovación espiritual, de nuestro ser personas nuevas.

Para tener confianza en el Señor Jesús necesitamos dejar la autosuficiencia, reconocer que necesitamos de Dios y de los demás, y que sólo así podremos crecer y podremos unir esfuerzos en la construcción de un mundo nuevo

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA

1ª LECTURA
Lectura del libro del profeta Ezequiel 2,2-5

En aquellos días, el espíritu entró en mí, me puso en pie y oí que me decía:
Hijo de Adán, yo te envío a los israelitas, a un pueblo rebelde que se ha rebelado contra mí.

Sus padres y ellos me han ofendido hasta el presente día. También los hijos son testarudos y obstinados; a ellos te envío para que les digas: «Esto dice el Señor».

Ellos, te hagan caso o no te hagan caso (pues son un pueblo rebelde), sabrán que hubo un profeta en medio de ellos.

Palabra de Dios

COMENTARIO A LA 1ª LECTURA

El pueblo de Israel vive la época más dura y trágica de su historia: el exilio.

El Señor, por medio del profeta Ezequiel, habla a su pueblo para decirles que, aunque se hayan rebelado contra Él y lo hayan ofendido, sin embargo deben saber que Él sigue esperando que se conviertan y vuelvan a Él.

SALMO
Sal 122, 1-2a. 2bcd. 3-4

R. Nuestros ojos están en el Señor, esperando su misericordia.

• A ti levanto mis ojos, a ti que habitas en el cielo.
Como están los ojos de los esclavos
fijos en las manos de sus señores. R:
• Como están los ojos de la esclava
fijos en las manos de su señora,
así están nuestros ojos en el Señor, Dios nuestro,
esperando su misericordia. R:
• Misericordia, Señor, misericordia,
que estamos saciados de desprecios;
nuestra alma está saciada del sarcasmo de los satisfechos,
del desprecio de los orgullosos. R:

2ª LECTURA
Lectura de la 2ª carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12,7b-10

Hermanos:
Me han metido una espina en la carne: un emisario de Satanás que me apalea, para que no sea soberbio. Tres veces le he pedido al Señor verme libre de él y me ha respondido: «Te basta mi gracia: la fuerza se realiza en la debilidad».

Por eso, muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo.

Por eso, vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Palabra de Dios

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

El apóstol Pablo ruega a Dios que le haga más sensato para que, a través de su propia debilidad y de las dificultades por las que atraviesa se manifieste la gracia y la fuerza de Cristo.

Él está seguro que el Señor actúa a través de su pequeñez y que sólo necesita su gracia.

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Marcos 6,1-6

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:
¿De dónde saca todo eso?

¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?

Y esto les resultaba escandaloso.
Jesús les decía:
No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.

No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Palabra de Dios

COMENTARIO AL EVANGELIO

Jesús visita su pueblo, Nazaret, y llena de asombro y de incredulidad a sus conciudadanos con sus enseñanzas en la sinagoga y sus milagros que les resultaban escandalosos.

No tenían fe en Él. ¿Cómo puede hacer el hijo del carpintero todo esto?

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL
TENEMOS QUE APRENDER DE JESÚS A VIVIR

La vida de un cristiano comienza a cambiar el día en que descubre que Jesús es Alguien que le puede enseñar a vivir, Alguien con una “sabiduría única”.

Los cristianos de hoy tenemos que preguntarnos si no hemos olvidado que ser cristianos es sencillamente “vivir aprendiendo” de Jesús. Ir descubriendo desde Él, cuál es la manera más humana, más auténtica y más gozosa de enfrentarnos a la vida.

Son muchos los cristianos para quienes Jesús sigue siendo el “gran desconocido”. Un Jesús sin consistencia real, incapaz de animar su existencia diaria.

Y, sin embargo, ese Jesús mejor conocido y más fielmente seguido podría transformar nuestra vida, alguien vivo que, desde el fondo mismo de nuestro ser, nos acompaña con paciencia, comprensión y ternura. Él puede ser nuestro maestro de vida.

Nos puede enseñar a vivir al servicio del necesitado, nos puede descubrir que es mejor vivir dando que acaparando.

Escuchando su mensaje y siguiendo sus pasos podemos aprender a vivir de manera más solidaria y menos egoísta, a arriesgarnos más por todo lo que es bueno y justo, a querer a las personas como las quería Él, a confiar en el Padre como él confiaba.


ORACIÓN A LA VIRGEN del CARMEN


Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar