Reflexión del evangelio para el 16 Domingo del Tiempo Ordinario

Reflexión del evangelio para el 16 Domingo del Tiempo Ordinario

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SIEMBRA CONSTANTE Y ESPERANZADA

Los cristianos deberíamos tener asimilado que tal como nos dice el evangelio, somos de origen muy humilde. Jesús inició su obra, el pueblo de la Nueva alianza, con un puñado de pescadores. La primera comunidad de Jerusalén estaba compuesta por los más humildes de la sociedad judía; lo mismo sucedía con las comunidades del apóstol Pablo. Pero aquellos diminutos granos de mostaza se convirtieron pronto en grandes árboles.

Con frecuencia se oye a personas que se quejan del resultado de sus esfuerzos. Debemos mantener el optimismo al ver el fruto de semillas humildes por la fuerza y vitalidad del Evangelio, que está hecho a la medida del hombre, y por la acción del Espíritu que actúa en el corazón humano.

Puede ser que, en momentos cruciales de la vida, Dios nos pida decisiones un tanto heroicas. Pero lo normal es que nos pida la siembra constante de pequeños gestos: colaboración en una organización humanitaria, formar parte de un grupo de pastoral, integrar una pequeña comunidad que forme entramado eclesial con otras, un gesto de cordialidad hacia quien vive deprimido, una sonrisa acogedora a quien está sólo, una señal de simpatía hacia quien se siente abandonado, un tiempo de compañía con quien se siente solo, una afectuosa llamada de teléfono, una postal cariñosa, un pequeño regalo, una alabanza oportuna, una palabra de estímulo… semillas del Reino que dan mucho fruto.

 

¿Quién no puede sembrar muchas de estas pequeñas semillas? Dejémonos de sueños grandes e imposibles: “Si tuviera más tiempo, mayores recursos económicos, más autoridad, más preparación…” Sembremos las semillas que Dios ha puesto en nuestro zurrón; no soñemos con las de otros. Probablemente no estamos llamados a pronunciar grandes discursos ante todo un público, pero sí a sembrar la semilla del Evangelio en conversaciones con amigos, con familiares, con personas con las que nos encontramos en vivir diario. Una palabra cordial, de aliento, de corrección, de consejo puede orientar o reorientar toda una vida.

 

 

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA DE ESTE DOMINGO

 

 

Lectura del libro de la Sabiduría 12,13. 16-19

 

No hay más Dios que Tú, que cuidas de todo, para demostrar que no juzgas injustamente. Tu poder es el principio de la justicia, y tu soberanía universal te hace perdonar a todos. Tú demuestras tu fuerza a los que dudan de tu poder total y reprimes la audacia de los que no lo conocen. Tú, poderoso soberano, juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia, porque puedes hacer cuanto quieres. Obrando así enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano, y diste a tus hijos la dulce esperanza de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento. Palabra de Dios

COMENTARIO A LA 1ª LECTURA

En la lectura del libro de la Sabiduría se nos manifiesta el modo tan distinto de actuar de Dios y de los hombres. Dios no quiere destruir lo que ha creado por amor, ni siquiera quiere destruir al hombre o al pueblo injusto, malvado, idólatra. Dios espera la conversión del pueblo y de los hombres ofreciendo su perdón misericordioso.

Sal 85, 5-6. 9-10. 15-16a

  1. Tú, Señor, eres bueno y clemente.
  • Tú, Señor, eres bueno y clemente,                                                            rico en misericordia con los que te invocan.
    Señor, escucha mi oración, atiende a la voz de mi súplica. R:
  • Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor,                bendecirán tu nombre:
    «Grande eres tú y haces maravillas, tú eres el único Dios». R:
  • Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso,                                    lento a la cólera, rico en piedad y leal;
    mírame, ten compasión de mí. R:

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8,26-27

 

Hermanos: El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. El que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios. Principio del formulario

Palabra de Dios

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COMENTARIO

El apóstol Pablo en este pequeño texto nos dice que el Espíritu de Dios nos ayuda a fortalecer nuestra debilidad y nos estimula para que actuemos en conformidad con la voluntad de Dios.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 13,24-43

En aquel tiempo, Jesús propuso esta parábola a la gente:
– El Reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo:
– Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?
Él les dijo:
– Un enemigo lo ha hecho.
Los criados le preguntaron:
– ¿Quieres que vayamos a arrancarla?
Pero él les respondió:
– No, que podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega, y cuando llegue la siega diré a los segadores: «Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero».
[Les propuso esta otra parábola:
– El Reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.
Les dijo otra parábola:
– El Reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina y basta para que todo fermente.
Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas, y sin parábolas no les exponía nada.
Así se cumplió el oráculo del profeta:
«Abriré mi boca diciendo parábolas;
anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo».
Luego dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle:
– Acláranos la parábola de la cizaña en el campo.
Él les contestó:
– El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del Reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles.
Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su Reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.] Palabra de DiosFinal del formularioPrincipio del formulario

 

COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO

Jesús con estas parábolas nos quiere enseñar que nadie puede constituirse en juez de los demás, nadie puede condenar, reprobar o rechazar a nadie, porque corre el peligro de equivocarse. Jesús condena tanto el puritanismo como la intolerancia.

 

 

PARA NUESTRA REFLEXIÓN

 

COMO FERMENTO

 

Jesús sorprendió a todos proclamando: “Ya está aquí Dios con su fuerza creadora de justicia abriéndose camino en el mundo para hacer la vida de sus hijos más humana y dichosa”. Los que creemos en Jesús hemos de aprender a vivir creyendo en esta Buena Noticia: el reino de Dios está llegando.

Un día Jesús contó una parábola muy breve. Dice así: «Con el reino de Dios sucede como con la levadura que tomó una mujer y la escondió en tres medidas de harina, hasta que todo quedó fermentado».

Aquella gente sencilla sabía de qué les estaba hablando Jesús. Todos habían visto a sus madres elaborar el pan en el patio de su casa. Sabían que la levadura queda “escondida”, pero no permanece inactiva. De manera callada y oculta lo va fermentando todo desde dentro. Así está Dios actuando desde el interior de la vida.

Dios no se impone desde fuera, sino que transforma a las personas desde dentro. No domina con su poder, sino atrae con su amor hacia el bien. No fuerza la libertad de nadie sino que se ofrece para hacer más dichosa nuestra vida. Así hemos de actuar también nosotros si queremos abrir caminos a su reino.

Está comenzando un tiempo nuevo para la Iglesia. Los cristianos vamos a tener que aprender a vivir en minoría, dentro de una sociedad secularizada y plural. En muchos lugares, el futuro del cristianismo dependerá en buena parte del nacimiento de pequeños grupos de creyentes, atraídos por el evangelio y reunidos en torno a Jesús.

Poco a poco, aprenderemos a vivir la fe de manera humilde, sin hacer mucho ruido ni dar grandes espectáculos. Ya no cultivaremos tantos deseos de poder ni de prestigio. No gastaremos nuestras fuerzas en grandes operaciones de imagen. Buscaremos lo esencial. Caminaremos en la verdad de Jesús.

Siguiendo sus deseos, trataremos de vivir como “fermento” de vida sana en medio de la sociedad y como un poco de “sal” que se diluye humildemente para dar sabor evangélico a la vida moderna. Contagiaremos en nuestro entorno el estilo de vida de Jesús e irradiaremos la fuerza inspiradora y transformadora de su Evangelio. Pasaremos la vida haciendo el bien, como Jesús.

 

 

Parabola de la oveja perdida
Parabola de la oveja perdida

Reflexión del evangelio para el 16 Domingo del Tiempo Ordinario – B
(Marcos 6,30-34)

COMO OVEJAS SIN PASTOR

José Antonio Pagola

Los discípulos, enviados por Jesús para anunciar su Evangelio, vuelven entusiasmados. Les falta tiempo para contar a su Maestro todo lo que han hecho y enseñado. Al parecer, Jesús quiere escucharlos con calma y los invita a retirarse «ellos solos a un sitio tranquilo a descansar un poco».

La gente les estropea todo su plan. De todas las aldeas corren a buscarlos. Ya no es posible aquella reunión tranquila que había proyectado Jesús a solas con sus discípulos más cercanos. Para cuando llegan al lugar, la muchedumbre lo ha invadido todo. ¿Cómo reaccionará Jesús?

El evangelista describe con detalle su actitud. A Jesús nunca le estorba la gente. Fija su mirada en la multitud. Sabe mirar, no solo a las personas concretas y cercanas, sino también a esa masa de gente formada por hombres y mujeres sin voz, sin rostro y sin importancia especial. Enseguida se despierta en él la compasión. No lo puede evitar. «Le dio lástima de ellos». Los lleva a todos muy dentro de su corazón.

Nunca los abandonará. Los «ve como ovejas sin pastor»: gentes sin guías para descubrir el camino, sin profetas para escuchar la voz de Dios. Por eso, «se puso a enseñarles con calma», dedicándoles tiempo y atención para alimentarlos con su Palabra curadora.

Un día tendremos que revisar ante Jesús, nuestro único Señor, cómo miramos y tratamos a esas muchedumbres que se nos están marchando poco a poco de la Iglesia, tal vez porque no escuchan entre nosotros su Evangelio y porque ya no les dicen nada nuestros discursos, comunicados y declaraciones.

Personas sencillas y buenas a las que estamos decepcionando porque no ven en nosotros la compasión de Jesús. Creyentes que no saben a quién acudir ni qué caminos seguir para encontrarse con un Dios más humano que el que perciben entre nosotros. Cristianos que se callan porque saben que su palabra no será tenida en cuenta por nadie importante en la Iglesia.

Un día el rostro de esta Iglesia cambiará. Aprenderá a actuar con más compasión; se olvidará de sus propios discursos y se pondrá a escuchar el sufrimiento de la gente. Jesús tiene fuerza para transformar nuestros corazones y renovar nuestras comunidades.

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