Reflexión para el Primer Domingo de Adviento – Ciclo A
¡AÚN ESTAMOS A TIEMPO DE REORIENTAR NUESTRA VIDA!
No siempre es fácil poner nombre a ese malestar profundo y persistente que podemos sentir en algún momento de la vida. Así lo confiesan en más de una ocasión personas que, por otra parte, buscaban «algo diferente», una luz nueva, tal vez una experiencia capaz de dar color nuevo a su vivir diario.
A ese malestar interior lo podemos llamar «vacío interior», insatisfacción, incapacidad de encontrar algo sólido que llene el deseo de vivir intensamente. Tal vez sería mejor llamarlo «aburrimiento», cansancio de vivir siempre lo mismo, sensación de no acertar con el secreto de la vida: nos estamos equivocando en algo esencial y no sabemos exactamente en qué.
A veces, la crisis adquiere un tono religioso. No sabemos ya en qué creer, nada logra iluminarnos por dentro, hemos abandonado la religión ingenua de otros tiempos, pero no la hemos sustituido por nada mejor, nos hemos quedado sin clave alguna para orientar nuestra vida, sabiendo que lo importante es ir a lo esencial, es encontrar una fuente de vida y de salvación. Tenemos que oír la voz de Jesús en nuestro corazón que nos dice: «Estad en vela», «daos cuenta del momento que vivís», «es hora de despertar». Todos hemos de preguntarnos qué es lo que estamos descuidando en nuestra vida, qué es lo que hemos de cambiar y a qué hemos de dedicar más atención y más tiempo.
LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA
1ª LECTURA
Lectura del libro del profeta Isaías 2,1-5
Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén: – Al final de los días estará firme el monte de la casa del Señor, en la cima de los montes, encumbrado sobre las montañas. Hacia él confluirán los gentiles, caminarán los pueblos numerosos. Dirán: venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob. Él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas; porque de Sión saldrá la ley, de Jerusalén la palabra del Señor. Será el árbitro de las naciones, el juez de pueblos numerosos. De las espadas forjarán arados; de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra. Casa de Jacob, ven; caminemos a la luz del Señor. Palabra de Dios.
COMENTARIO A LA 1ª LECTURA El profeta Isaías tiene una visión de futuro para el pueblo escogido por Dios. Este pueblo seguirá los caminos que Dios les irá marcando, cumplirá sus mandatos, será un pueblo pacífico y buscará la luz del Señor. |
Sal 121, 1-2. 4-5. 6-7. 8-9
R. Vamos alegres a la casa del Señor.
- ¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén. R: - Allá suben las tribus, las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia en el palacio de David. R: - Desead la paz a Jerusalén: «Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros, seguridad en tus palacios». R: - Por mis hermanos y compañeros voy a decir: «La paz contigo».
Por la casa del Señor nuestro Dios, te deseo todo bien. R:
2ª LECTURA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 13,11-14
Hermanos:
Daos cuenta del momento en que vivís; ya es hora de espabilarse, porque ahora nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer. La noche está avanzada, el día se echa encima: dejemos las actividades de las tinieblas y pertrechémonos con las armas de la luz. Conduzcámonos como en pleno día, con dignidad. Nada de comilonas ni borracheras, nada de lujuria ni desenfreno, nada de riñas ni pendencias. Vestíos del Señor Jesucristo, y que el cuidado de vuestro cuerpo no fomente los malos deseos. Palabra de Dios.
COMENTARIO A LA 2ª LECTURA
El apóstol Pablo escribe a los cristianos de Roma para decirles que deben vivir de modo consecuente a la dignidad que han recibido como hijos que son de la luz y no de las tinieblas, sabiendo que les espera un futuro lleno de sentido y de plenitud que es vivir por siempre junto a Dios
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Mateo 24,37-44
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– Lo que pasó en tiempos de Noé, pasará cuando venga el Hijo del hombre.
Antes del diluvio la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y, cuando menos lo esperaban, llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre:
Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán.
Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa.
Por eso estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre. Palabra del Señor.
COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO
El evangelista Mateo insiste en la actitud vigilante que debemos tener para que nuestro encuentro con el Señor sea gozoso. También debemos estar siempre preparados para nuestro encuentro definitivo con nuestro Padre-Dios.
PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL
¡YA ES HORA DE DESPERTAR!
Un día la historia apasionante de los hombres terminará, como termina inevitablemente la vida de cada uno de nosotros. Los evangelios ponen en boca de Jesús un discurso sobre este final, y siempre destacan una exhortación: «vigilad», «estad alerta», «vivid despiertos». Las primeras generaciones cristianas dieron mucha importancia a esta vigilancia. Sentían el riesgo de irse olvidando poco a poco de Jesús y no querían que los encontrara un día «dormidos».
Han pasado muchos siglos desde entonces y podemos preguntarnos los cristianos del s. XXI si nuestra fe en Jesús está despierta o la tenemos dormida o incluso durmiendo el “sueño de los justos”, si vivimos atraídos por Jesús o distraídos por toda clase de cuestiones secundarias.
Vivir vigilantes supone que nuestros intereses y actitudes deberían parecerse a los de Jesús. Vigilar es también vivir atentos a la realidad, escuchar los gemidos de los que sufren, sentir el amor de Dios a la vida, vivir más atentos a su venida a nuestra vida, a nuestra sociedad y a la Tierra.
Es posible que la vida nos haya inmunizado a la llamada del evangelio. Tenemos corazón, pero se nos ha endurecido, tenemos los ojos abiertos, pero no vemos la vida como la veía Él, no miramos a las personas como Él las miraba.
Reflexión para el Primer Domingo de Adviento – Ciclo C
¡¡ ADVIENTO, TIEMPO PARA LA ESPERANZA!!
Estamos envueltos en la crisis, pero Dios es siempre salvación. Nos rodea el individualismo, pero Dios es proyecto de comunión. Hablan las bombas en muchos lugares de la tierra, pero Dios pronuncia una palabra más fuerte que toda guerra: Amor
Hay desesperanza, pero en el Adviento resuena la voz esperanzada del Dios de la ternura. «Levántate y estrena tu dignidad», es la voz de Dios que nos quiere de fiesta, con la dicha del reino entre las manos.
«Una voz se oye en el desierto”, voz de profeta, amenazada, no vencida, siempre creadora de vida, abridora de caminos de confianza.
«¿Qué tenemos que hacer?», y como respuesta mil sugerencias. Lo escuchado en la intimidad pide ser gritado desde toda atalaya.
«Una mujer en camino de fe y de servicio», alumbra y acompaña nuestra sed de peregrinos. Es María, la mujer donde el Adviento se le hace carne, crecimiento, amor de entrañas, Hijo.
El Adviento esperanzado da la mano a la gozosa Navidad, el camino y la búsqueda se asoman al encuentro, al abrazo con Dios y los hermanos.
LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA
1ª LECTURA
Lectura del libro del profeta Jeremías 33,14-16
Mirad que llegan días -oráculo del Señor-, en que cumpliré la promesa que hice
a la casa de Israel y a la casa de Judá. En aquellos días y en aquella hora suscitaré a David un vástago legítimo, que hará justicia y derecho en la tierra.
En aquellos días se salvará Judá y en Jerusalén vivirán tranquilos y la llamarán así: «Señor-nuestra-justicia». Palabra de Dios
COMENTARIO A LA 1ª LECTURA
El pueblo de Israel que vivía una etapa de esplendor, por culpa del rey Sedecías terminó destruido y la mayoría de sus habitantes terminaron en el exilio. Esta experiencia les lleva a reconocer que son ellos los culpables por su pecado y su alejamiento de Dios. En esta situación histórica, se levanta la voz del profeta trayendo un rayo de esperanza: «Dios no se olvida de su pueblo; el Señor cumplirá su promesa y suscitará un Salvador».
SALMO
Sal 24, 4bc-5ab. 8-9. 10 y 14
R. A Tí, Señor, levanto mi alma.
• Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas,
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R:
• El Señor es bueno y recto
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R:
• Las sendas del Señor son misericordia y lealtad
para los que guardan su alianza y sus mandatos.
El Señor se confía con sus fieles
y les da a conocer su alianza. R:
2ª LECTURA
Lectura de la 1ª carta de S. Pablo a los Tesalonicenses 3,12_4,2
Hermanos:
Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos, y que así os fortalezca internamente; para que cuando Jesús nuestro Señor vuelva acompañado de sus santos, os presentéis santos e irreprensibles ante Dios nuestro Padre.
Para terminar, hermanos, por Cristo Jesús os rogamos y exhortamos: habéis aprendido de nosotros cómo proceder para agradar a Dios: pues proceded así y seguid adelante. Ya conocéis las instrucciones que os dimos en nombre del Señor Jesús.
Palabra de Dios.
COMENTARIO A LA 2ª LECTURA
El apóstol Pablo exhorta a los cristianos de Tesalónica a que se esfuercen en mantenerse siempre fieles a Dios nuestro Padre, para cuando Jesús vuelva. Les recomienda que se esfuercen en «rebosar amor», que entre ellos abunde la fraternidad, la comprensión, la amistad, la generosidad.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Lucas 21,25-28, 34-36
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje.
Los hombres quedarán sin aliento por el miedo, ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo temblarán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria.
Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación. Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y la preocupación del dinero, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.
Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir, y manteneos en pie ante el Hijo del hombre.
Palabra de Dios
COMENTARIO AL EVANGELIO
El evangelista Lucas pone en boca de Jesús unas palabras con lenguaje apocalíptico para advertir a sus discípulos de entonces y a los que vendrían después a través de los siglos que debían estar dispuestos a vivir la nueva vida que Él proponía no estando apegados a todo aquello que «embota el espíritu y nos aparta de Dios.
Jesús quiere que sus seguidores estemos siempre despiertos y atentos a la voz del Espíritu que nos impulsa a buscar el Reino de Dios, aquí y ahora.
PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL
¿ES POSIBLE HOY LA ESPERANZA?
¿Es posible hoy la esperanza? ¿Es posible esperar que todo, algún día, vaya un poco mejor?
El Evangelio comienza con la imagen de un mundo que se derrumba y se destruye.
Y a poco que nos fijemos podemos tener la sensación de que es así: guerras, hambre, terrorismo, violencia; diferencias económicas cada vez mayores; la ambición cada vez mayor de los gobernantes, que consienten toda clase de corrupción; la justicia, quizá, cada vez más injusta…
Y en nuestra misma vida hay momentos en que parece que todo se nos derrumba: la muerte de un ser querido, un problema de salud, la falta de trabajo, una situación familiar difícil e insostenible… ¿Puede algún día ir todo un poco mejor?
En medio de esta sensación de catástrofe y desánimo, una palabra: EL SEÑOR VIENE.
Más aún: el Señor ya está aquí y hemos de dejar que esté entre nosotros, que se haga presente, que camine a nuestro lado, porque viene a salvarnos, viene a liberarnos de las miserias de nuestro corazón, viene a cambiar nuestros corazones y a plantar en nosotros la semilla del amor, viene a darnos luz y a mostrarnos el camino, viene a darnos fuerza y a ayudarnos.
Jesús nos trae la esperanza y no el desaliento: estad despiertos, levantad la cabeza, no os desaniméis, poned vuestro esfuerzo y vuestro granito de arena. Si os empeñáis, las cosas pueden cambiar, porque yo estoy con vosotros y hago fructificar vuestro trabajo y vuestro esfuerzo.
Reflexión para el Primer Domingo de Adviento – Ciclo B
EL ADVIENTO TIEMPO DE SOLIDARIDAD Y DE ESPERANZA
El adviento nos anuncia que se acerca la Navidad. El adviento es una acción de gracias porque viene el Señor. Es una realidad gozosa: Dios viene. Y nos preguntamos: ¿para qué viene?, ¿por qué viene?, ¿para quién viene?
El adviento es una llamada a cambiar nuestra tierra seca en una tierra florecida y libre
Contra la tristeza el adviento nos pide verdadera alegría.
Contra el pesimismo nos pide ilusión.
Contra tanto consumismo el adviento nos pide austeridad.
Contra el poder y dominio de algunos nos pide servicio.
Contra la dureza de corazón el adviento nos pide misericordia.
Contra la ambición nos pide humildad.
Contra la dejadez el adviento nos pide responsabilidad.
Contra el racismo tolerancia. Contra el individualismo solidaridad.
¡¡VEN, SEÑOR, JESÚS!! ¡FELIZ ESPERA HASTA NAVIDAD!!
LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA
1ª LECTURA
Lectura del libro del profeta Isaías 63,16b-17; 64,2b-7
Tú, Señor, eres nuestro padre, tu nombre de siempre es «nuestro redentor».
Señor, ¿por qué nos extravías de tus caminos y endureces nuestro corazón para que no te temamos?
Vuélvete por amor a tus siervos y a las tribus de tu heredad.
¡Ojalá rasgases el cielo y bajases, derritiendo los montes con tu presencia!
Bajaste, y los montes se derritieron con tu presencia. Jamás oído oyó ni ojo vio
un Dios, fuera de ti, que hiciera tanto por el que espera en él. Sales al encuentro del que practica la justicia y se acuerda de tus caminos.
Estabas airado y nosotros fracasamos: aparta nuestras culpas y seremos salvos.
Todos éramos impuros, nuestra justicia era un paño manchado; todos nos marchitábamos como follaje, nuestras culpas nos arrebataban como el viento.
Nadie invocaba tu nombre ni se esforzaba por aferrarse a ti; pues nos ocultabas tu rostro y nos entregabas al poder de nuestra culpa.
Y, sin embargo, Señor, tú eres nuestro padre, nosotros, la arcilla, y tú, el alfarero: somos todos obra de tu mano. No te excedas en la ira, Señor, no recuerdes siempre nuestra culpa: mira que somos tu pueblo. Palabra de Dios.
COMENTARIO A LA 1ª LECTURA
El profeta Isaías nos presenta a un pueblo, Israel, que reconoce sus pecados y asume su culpa por haber fallado a la promesa que hizo con Dios. Con mucha fuerza oran a Dios buscando su misericordia divina, para que el Señor vuelva a ellos. ¿Dónde está Dios?
El profeta les responde que Dios siempre está pendiente de ellos, pero unas veces no quieren verlo y otras no abren los ojos para descubrir a quien está detrás de todo lo que ocurre.
SALMO 79
Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.
• Pastor de Israel, escucha, tú que te sientas sobre querubines, resplandece. Despierta tu poder y ven a salvarnos. R:
• Dios de los ejércitos, vuélvete: mira desde el cielo, fíjate ven a visitar tu viña, la cepa que tu diestra plantó y que tú hiciste vigorosa. R:
• Que tu mano proteja a tu escogido, al hombre que tú fortaleciste. No nos alejaremos de ti; danos vida, para que invoquemos tu nombre. R:
2ª LECTURA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1,3-9
Hermanos:
La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo sean con vosotros. En mi Acción de gracias a Dios os tengo siempre presentes, por la gracia que Dios os ha dado en Cristo Jesús.
Pues por él habéis sido enriquecidos en todo: en el hablar y en el saber; porque en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo.
De hecho, no carecéis de ningún don, vosotros que aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. Él os mantendrá firmes hasta el final, para que no tengan de qué acusaros en el tribunal de Jesucristo Señor nuestro.
Dios os llamó a participar en la vida de su Hijo, Jesucristo Señor nuestro. ¡Y Él es fiel! Palabra de Dios
COMENTARIO A LA 2ª LECTURA
En Corinto había una comunidad que participaba de la riqueza de la ciudad. En medio de su riqueza, el apóstol Pablo les invita a dar gracias porque más importante que su riqueza es el mensaje que han recibido: la fe.
Los exhorta a dar testimonio de Cristo para que se mantengan firmes en la espera de su llegada.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Marcos 13,33-37
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento.
Es igual que un hombre que se fue de viaje, y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara.
Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer: no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡velad!
Palabra de Dios
COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO
El evangelista Marcos nos presenta la exhortación de Jesús a sus discípulos a mantenerse vigilantes, pues no sabían cuándo se produciría la vuelta del Señor.
Así debe ser la actitud del cristiano en la vida, siempre atento a encontrar señales que Dios deja cuando pasa por nuestro lado.
La vigilancia no puede ser pasiva, requiere que estemos siempre a la expectativa, en actitud de oración y trabajo incesante anunciando el reino de Dios.
PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL
PRIMERA VENIDA DEL SEÑOR
Hace dos mil años, en Belén, entró en nuestra historia humana Jesús, el Hijo de Dios. El mismo Dios vino a vivir nuestra vida.
En Belén nacía Jesús. Nacía pobre, en una familia desconocida, lejos de su casa por exigencias de las leyes del emperador romano.
Nosotros, los cristianos, guiados por el testimonio de los que siguieron a Jesús cuando recorría los caminos de Palestina anunciando la Buena Noticia, creemos que, realmente, Él es el enviado de Dios para abrir para todos los caminos de la salvación, el Hijo de Dios que nos llena de vida.
Durante el tiempo de Adviento preparamos la celebración de la venida de Jesús, el enviado de Dios en medio de nosotros.
Preparar la fiesta de su nacimiento es una ocasión para renovar con toda intensidad una actitud de fe y de espera en la salvación que Él viene a traernos.
Es una ocasión para preparar nuestras vidas a fin de que pueda seguir viniendo a nosotros, a fin de que pueda entrar dentro de nosotros, que renueve nuestro corazón y nos convierta en mujeres y hombres nuevos, dedicados a hacer el bien como Él lo hacía.