Actualizada el 25 de Agosto de 2026
Evangelio del día – Domingo XXII del Tiempo ordinario – Ciclo A
EDIFICAR LA IGLESIA
En el evangelio de hoy, Pedro se ve fuertemente recriminado por Jesús: Quítate de mi vista, Satanás,… tú piensas como los hombres, no como Dios.
Parece que, para edificar la Iglesia, se necesita tanto la confesión de fe,-reconocer el amor de Dios en Jesús-, como la aceptación del camino de Jesús. Jesús es la verdad, ciertamente, pero también es el camino.
Yéndose con Él, no se malogra la vida, sino que se encuentra. Los discípulos de Jesús estamos convocados para profundizar juntos la verdad de nuestra fe, pero también y sobre todo para ayudarnos a caminar en la vida como Jesús nos muestra, sin asustarnos de los conflictos y las dificultades que eso conlleve.
La Iglesia es una escuela de vida, de la vida que se saborea al recibir la gracia del encuentro con Jesús. Esta Iglesia se edifica en el mundo humildemente, como compañera de camino de todos nuestros hermanos y hermanas en humanidad, creyentes o no.
Jesús no nos hace adversarios de la familia humana, al contrario: la fe en el Señor refuerza la alegría de sabernos hermanos de todos, sobre todo de los más pequeños.
Ojalá no merezcamos de Jesús ese reproche de “quítate de mi vista, que me haces tropezar”.
Pero si alguna vez lo merecemos, que tengamos la valentía de aceptar la corrección y saber cambiar.
LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA
1ª LECTURA
Lectura del libro del profeta Jeremías 20,7-9
Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; me forzaste y me pudiste. Yo era el hazmerreír todo el día, todos se burlaban de mí. Siempre que hablo tengo que gritar «Violencia», y proclamar «Destrucción».
La palabra del Señor se volvió para mí oprobio y desprecio todo el día. Me dije: no me acordaré de él, no hablaré más en su nombre; pero la palabra era en mis entrañas fuego ardiente, encerrado en los huesos; intentaba contenerla, y no podía.
Palabra de Dios.
COMENTARIO A LA 1ª LECTURA
El profeta Jeremías se encuentra cansado, agotado, decepcionado y abandonado de Dios por ser portador de su mensaje a un pueblo que no le recibe. En esta situación tiene la tentación de renunciar a la misión para la que el Señor le llamó, intenta no hablar más en nombre de Dios, sin embargo toma conciencia que la Palabra de Dios no se la puede guardar para él, sino que tiene que proclamarla en voz alta sabiendo que el Señor está con él y saldrá victorioso de cualquier adversidad, porque Dios no abandona a quien confía en él.
Sal 62, 2. 3-4. 5-6. 8-9
R. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.
• Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua. R:
• ¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios. R:
• Toda mi vida te bendeciré, y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos. R:
• Porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene: R
2ª LECTURA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 12,1-2
Hermanos:
Os exhorto, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable.
Y no os ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que agrada, lo perfecto.
Palabra de Dios
COMENTARIO A LA 2ª LECTURA
El Apóstol Pablo dice a los cristianos de Roma que a Dios hemos de ofrecer un «culto verdadero» que no puede quedarse en externo y formalista.
Nuestra vida ha de ser «limpia y ejemplar», ajustándonos a lo que agrada a Dios y así será un verdadero acto de culto al Señor: interior y exterior.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Mateo 16,21-27
En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.
Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo:
-«¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.»
Jesús se volvió y dijo a Pedro:
-«Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios.»
Entonces dijo Jesús a sus discípulos:
-«El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.
Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará.
¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla?
Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta.»
Palabra de Dios
COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO
El discípulo incondicional de Jesús es aquel que acepta los riesgos que conlleva el seguirle. "Tomar su cruz" supone confesar a Jesús como "Señor y Salvador" no sólo cuando las cosas nos van bien, sino también en los momentos de adversidad, sufrimiento injusto e incomprensión como el camino que nos lleva a la salvación.
PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL
EL CRISTIANO DEBE SEGUIR LOS PASOS DE JESÚS
Jesús pasó algún tiempo recorriendo las aldeas de Galilea. La gente sencilla se conmovía ante su mensaje que hablaba de un Dios bueno y misericordioso, los pobres se sentían defendidos, los enfermos y desvalidos agradecían a Dios su poder de curar y aliviar su sufrimiento.
Anunciaba la Buena Noticia de Dios y su proyecto de un mundo más justo en Jerusalén, centro de la religión judía y sabía que esto era peligroso que «allí iba a padecer mucho». Al apóstol Pedro le horroriza imaginar a Jesús clavado en una cruz, porque sólo piensa en un Mesías triunfante a quien todo le tiene que salir bien.
Por eso el discípulo en ese momento reprende al maestro y le dice: «No lo permita Dios, Señor. Eso no puede pasarte».
Jesús reacciona con una dureza inesperada y le dice: «Apártate de mí Satanás», ocupa tu lugar de discípulo y aprende a seguirme, no quieras desviarme de la voluntad de mi Padre, no quieras obstaculizar el camino que debo seguir.
La gran tentación de los cristianos hoy puede ser querer confesar solemnemente a Jesús como «Hijo del Dios vivo» y luego pretender seguirle sin cargar con la cruz, vivir el Evangelio sin renuncia ni coste alguno, querer colaborar en el proyecto del reino de Dios y su justicia olvidando que podemos encontrarnos con el rechazo de los demás.
Quien se decide a ir detrás de Él puede terminar envuelto en tensiones y conflictos cargando con su cruz, una cruz en la que se encontrará con la paz del Señor y con su amor inconfundible
ORACIÓN a Santa Rosa de Lima
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Cantos a la Virgen María
Oración del Ángelus con el Papa Francisco
SIN EXCLUIR – Reflexión para el XXII Domingo del Tiempo ordinario
Jesús asiste a un banquete invitado por “uno de los principales fariseos” de la región. Es una comida especial de sábado, preparada desde la víspera con todo esmero.
Como es costumbre, los invitados son amigos del anfitrión, fariseos de gran prestigio, doctores de la ley, modelo de vida religiosa para todo el pueblo.
Al parecer, Jesús no se siente cómodo. Echa en falta a sus amigos los pobres. Aquellas gentes que encuentra mendigando por los caminos.
Los que nunca son invitados por nadie. Los que no cuentan: excluidos de la convivencia, olvidados por la religión, despreciados por casi todos. Ellos son los que habitualmente se sientan a su mesa.
Antes de despedirse, Jesús se dirige al que lo ha invitado. No es para agradecerle el banquete, sino para sacudir su conciencia e invitarle a vivir con un estilo de vida menos convencional y más humano: “No invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes ni a los vecinos ricos porque corresponderán invitándote…
Invita a los pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos”.
Una vez más, Jesús se esfuerza por humanizar la vida rompiendo, si hace falta, esquemas y criterios de actuación que nos pueden parecer muy respetables, pero que, en el fondo, están indicando nuestra resistencia a construir ese mundo mas humano y fraterno, querido por Dios.
De ordinario, vivimos instalados en un círculo de relaciones familiares, sociales, políticas o religiosas con las que nos ayudamos mutuamente a cuidar de nuestros intereses dejando fuera a quienes nada nos pueden aportar. Invitamos a nuestra vida a los que, a su vez, nos pueden invitar. Eso es todo.
Esclavos de unas relaciones interesadas, no somos conscientes de que nuestro bienestar solo se sostiene excluyendo a quienes más necesitan de nuestra solidaridad gratuita, sencillamente, para poder vivir.
Hemos de escuchar los gritos evangélicos del Papa Francisco en la pequeña isla de Lampedusa: “La cultura del bienestar nos hace insensibles a los gritos de los demás”. “Hemos caído en la globalización de la indiferencia”. “Hemos perdido el sentido de la responsabilidad”.
Los seguidores de Jesús hemos de recordar que abrir caminos al Reino de Dios no consiste en construir una sociedad más religiosa o en promover un sistema político alternativo a otros también posibles, sino, ante todo, en generar y desarrollar unas relaciones más humanas que hagan posible unas condiciones de vida digna para todos empezando por los últimos.
José Antonio Pagola
Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
No podemos excluir de nuestra vida a los pobres. Pásalo.
22 Tiempo ordinario (C)
Lucas 14, 1. 7-14