Guión Domingo del Bautismo del Señor

Guión Domingo del Bautismo del Señor – Ciclo C

EL BAUTISMO DE JESÚS Y NUESTRO BAUTISMO

Como en Jesús, el día de nuestro bautismo desciende sobre nosotros el Espíritu Santo, nos envuelve con su presencia y desde ese momento pasamos a ser sus hijos amados, sus predilectos.

Dios nos ayuda, nos protege y quiere que seamos felices. Esto debe ser motivo para sentirnos contentos, para tener alegría, para tener confianza, para no perder la calma y para mantener siempre la esperanza.

Debemos ser conscientes de lo que supone para nosotros el Bautismo que hemos recibido para poder vivir y actuar como hijos de Dios.

Necesitamos dedicar un tiempo a nuestra formación permanente como cristianos, necesitamos tiempo para la oración, para la reflexión, tiempo para la escucha de la Palabra de Dios, para el estudio que nos haga madurar en todos los aspectos de nuestra vida.

No hay en nuestra vida nada más urgente ni negocio más importante que el ser y vivir como hijos de Dios.

Tenemos una misión que cumplir, un proyecto de vida. Nuestra condición de hijos de Dios nos pide vivir en sintonía con Él, vivir en su presencia, cuidar nuestra relación e identificación con Él, ser con Él una misma cosa, tenerle a Él siempre como referencia.

Debemos manifestar el amor de Dios con nuestra forma de pensar y de actuar, con nuestro modo de vivir por el que Dios debe ser reconocido y amado a través de nuestras obras. ¡El Señor espera de nosotros que cumplamos nuestra MISIÓN!

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA

1ª LECTURA

Lectura del libro de Isaías 42, 1-4. 67

Así dice el Señor: «Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles.

La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas.

Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones.

Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.»

Palabra de Dios.

COMENTARIO A LA 1ª LECTURA

Esta lectura, tomada del libro de Isaías, es el primer cántico del siervo del Señor. Este siervo está llamado por Dios y formado por Él para traer la justicia a las naciones.

Él es humilde pero lleno de fortaleza; es el preferido de Dios y ungido por el Espíritu Santo.

SALMO

Sal 28, la y 2. 3ac-4. » y 9b-10   (R.: l lb)
R. El Señor bendice a su pueblo con la paz.

  • Hijos de Dios, aclamad al Señor,
    aclamad la gloria del nombre del Señor,
    postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R.
  • La voz del Señor sobre las aguas,
    el Señor sobre las aguas torrenciales.
    La voz del Señor es potente,
    la voz del Señor es magnífica.
  • El Dios de la gloria ha tronado.
    En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»
    El Señor se sienta por encima del aguacero,
    el Señor se sienta como rey eterno.

2ª LECTURA

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 10, 34-38

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo  «Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea.

Envió su palabra a los israelitas, anunciando la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.  

Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea.

Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.»

Palabra de Dios.

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

La segunda lectura es del libro de los Hechos de los Apóstoles. Ella resume la enseñanza fundamental sobre Cristo, quien fue bautizado y ungido por Dios con la fuerza del Espíritu.

Por eso tuvo el poder de proclamar el reino de Dios y de curar a los enfermos, porque Dios estaba con Él.

EVANGELIO

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 3, 15-16. 21-22

En aquel tiempo, el pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias.

Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. «En un bautismo general, Jesús también se bautizó. Y, mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto.»

Palabra de Dios

COMENTARIO AL EVANGELIO

El relato del Bautismo de Cristo está tomado del Evangelio según san Lucas. La escena del bautismo de Jesús culmina en una manifestación maravillosa.

Se abre el cielo, desciende sobre Jesús el Espíritu Santo, se oye la voz del Padre que anuncia la filiación divina de Jesús y su complacencia en su Hijo. Padre, Hijo y Espíritu Santo se manifiestan.

PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL

“ÉSTE ES MI HIJO AMADO Y PREDILECTO”

El Bautismo de Juan era una práctica frecuente en la época. Era un Bautismo de conversión, una manera de manifestar la actitud interior de deseo de purificación, de cambio, de búsqueda de una vida de nueva, simbolizado por el agua que limpia y que da la vida.

Es admirable la humildad de Jesús que quiere acercarse a recibir el bautismo de Juan como un gesto que expresaba su deseo de buscar lo más limpio, lo más auténtico, lo mejor que hay en el corazón de cada hombre.

Jesús da al Bautismo un nuevo significado, constituyéndolo así en Sacramento. Desde entonces, el agua que purifica y da la vida es un signo eficaz de perdón de los pecados y de la salvación que recibimos. Ser conscientes de que es un Sacramento, de que realiza en verdad todo lo que significa, es para nosotros:

Una exigencia y un compromiso de poner de nuestra parte el empeño necesario para mantener la limpieza de nuestro corazón, mantener intacta la Vida de Dios que se nos ha dado, no hacer el mal y, si lo hacemos, porque somos imperfectos renovar y recuperar la limpieza acudiendo al sacramento del Perdón.

Es también creer en la vida nueva que hemos recibido, cuidarla, defenderla, alimentarla con la Palabra de Dios, la oración y los sacramentos; profundizar en la amistad y la unión con Dios; vivir con coherencia avanzando por el camino de la verdad.

En la Vigilia Pascual y al recibir el sacramento de la Confirmación renovamos las promesas del Bautismo como expresión de nuestra decisión de seguir luchando contra el mal y vivir como discípulos de Jesús apoyados en una fe recia que hemos de cuidar.


Guión Domingo del Bautismo del Señor

 FESTIVIDAD DEL BAUTISMO DEL SEÑOR – CICLO B 

CONFIANZA Y DOCILIDAD

Jesús vivió en el Jordán una experiencia que marcó para siempre su vida. No se quedó ya con el Bautista, ni volvió a su trabajo en la aldea de Nazaret. Movido por un impulso incontenible, comenzó a recorrer los caminos de Galilea anunciando la Buena Noticia de Dios.

El evangelista Marcos nos narra el bautismo de Jesús con rasgos «míticos» de hondo significado. «Los cielos se rasgan»: Dios se comunica íntimamente con Jesús. Se oye «una voz venida del cielo: Tú eres mi hijo querido. En ti me complazco». Esto es lo que Jesús escucha de Dios en su interior: «Tú eres mi hijo. Yo soy tu Padre. En adelante, Jesús no lo llamará con otro nombre: Abbá, Padre.

De esta experiencia brotan dos actitudes que Jesús vivió y trató de contagiarnos a todos: confianza increíble en Dios y docilidad. Jesús confía en Dios de manera espontánea. Se abandona a él sin recelos ni cálculos. No vive nada de forma forzada o artificial. Confía en Dios. Se siente hijo querido. Por eso nos enseña a llamarle a Dios «Padre».

Le apena la «fe pequeña» de sus discípulos. Con esa fe raquítica no se puede vivir. Nos repite una y otra vez: «No tengáis miedo. Confiad». Toda su vida la pasó infundiendo confianza en Dios.

Al mismo tiempo, Jesús vive en una actitud de docilidad total a Dios. Nada ni nadie le apartará de ese camino. Como hijo bueno, busca ser la alegría de su padre. Como hijo fiel, vive identificándose con él, imitándole en todo.

En tiempos de crisis de fe no debemos perdernos en lo accesorio y secundario. Es esencial cuidar lo esencial: la confianza total en Dios y la docilidad humilde. Todo lo demás viene después.

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA DE LA FESTIVIDAD DEL BAUTISMO DEL SEÑOR/B

1ª LECTURA

Lectura del libro de Isaías 42,1-4. 6-7 
Así dice el Señor:
– Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas.
Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado,
y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas. Palabra de Dios.

COMENTARIO A LA 1ª LECTURA

Bajo una proyección profética, Isaías anuncia la figura del «siervo de Dios», cuya misión fundamental será la de llevar la salvación al pueblo. Una salvación que con el pueblo de Israel se realizará en forma de «alianza» y con los demás pueblos será en forma de «luz» que les sacará de las tinieblas en las que viven.      El «siervo de Dios» realizará su misión liberadora curando a la persona de sus mayores esclavitudes.

Sal 28, 1a y 2. 3ac-4. 3b y 9b-10 
R. El Señor bendice a su pueblo con la paz.
 

  • Hijos de Dios, aclamad al Señor,
    aclamad la gloria del nombre del Señor,
    postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R:
  • La voz del Señor sobre las aguas,el Señor sobre las aguas torrenciales.
    La voz del Señor es potente, la voz del Señor es magnífica. R:
  • El Dios de la gloria ha tronado.
    En su templo un grito unánime: «¡Gloria!».
    El Señor se sienta por encima del aguacero,
    el Señor se sienta como rey eterno. R:

2ª LECTURA

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 10,34-38 
En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:
– Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los israelitas, anunciando la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.
Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Principio del formulario

Palabra de Dios

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

El mensaje del apóstol Pedro ofrece la gran esperanza de la universalidad de la salvación, tal como lo habían anunciado los profetas. El Mesías sería como «una luz para todas las naciones», de no ser así, poco valor tendría la venida de Jesús y la Iglesia tampoco tendría ninguna razón de ser ni le habría sido encomendada la misión de «ir por el mundo anunciando la salvación a todas las gentes». La Iglesia es esencialmente universalista y, por tanto, misionera, ha de llevar la «luz» del Evangelio a todas las gentes, manifestando que Jesús es el Redentor que nos ha merecido el perdón de los pecados.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1,6b-11 

En aquel tiempo, proclamaba Juan:
– Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco ni agacharme para desatarle las sandalias.
Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.
Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán.
Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo:
– Tú eres mi Hijo amado, mi preferido. Palabra de Dios Final del formularioPrincipio del formulario

REFLEXIÓN SOBRE EL EVANGELIO

Jesús se acerca a Juan para que le bautice y se rasgan los cielos como signo de que el muro de separación entre Dios y el hombre pecador ha sido derribado. Jesús queda acreditado como Mesías, y se rompe el silencio entre Dios y el hombre. A partir de este momento Dios habla a los hombres por medio de Jesús, el Mesías esperado, que es también su Hijo querido.

Guión Domingo del Bautismo del Señor
PREPARACIÓN: 

Antes de la salida del celebrante

El domingo pasado celebrábamos la manifestación del Señor, adorado por los magos. Y hoy, como una prolongación de esa fiesta, celebramos el Bautismo del Señor, en la que resuenan estas palabras solemnes: «Tú eres mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección».

AMBIENTACIÓN: 

Luego del saludo inicial y antes del acto penitencial

El Señor hoy nos manifiesta la investidura mesiánica de su Hijo: el Espíritu desciende sobre Jesús y es ungido por Él. Unción que hace de Jesús, el Profeta que trae la Buena Noticia de la salvación. Jesús, con su Bautismo, emprende su misión. No ha venido para ser eternamente Niño. Hoy, con su Bautismo, emprendemos este período en el cual, el Señor, irá creciendo, hablando, instruyéndonos o mostrando los signos de su identidad y de su misión:cumplir la voluntad del Padre y atraer a todos los hombres a la gloria de Dios. Es necesario que hoy renovemos no sólo nuestra fe en Jesús, sino también la gracia de nuestro propio bautismo.

1ª. LECTURA:  (Is 40, 1-5. 9-11)     (Ver texto)

Estas palabras del Profeta son el primer cántico del Siervo de Yahvéh que aplicamos a Cristo. Éste se presenta como el Mesías esperado: Él es quien ilumina y libera.

SALMO RESP.:      (103, 1 b-4. 24-25. 27-30)    (Ver texto)

                    R.   ¡Bendice al Señor, alma mía!   

2ª. LECTURA:     (Tito 2, 11-14; 3, 4-7)     (Ver texto)

Pablo nos manifiesta que la gracia de la venida de Jesús, ha de hacer de nosotros hombres nuevos, renacidos por el bautismo, que han de decir, vivir y obrar constantemente en el amor de Dios.

EVANGELIO:    (Lc 3, 15-16. 21-22)    (Ver texto)

Escuchemos, en la proclamación del santo Evangelio, cómo el Padre declara que Jesús es constituido como Mesías «para que haga brillar la justicia sobre las naciones». Aclamémoslo cantando jubilosamente el Aleluya.

ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

 

Queridos hermanos, pidamos a nuestro Padre, que en las aguas bautismales ha hecho de nosotros un pueblo sacerdotal, que acoja estas oraciones que le presentamos en nombre de Jesús, su Hijo y nuestro hermano.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

 

«DANOS TU ESPÍRITU, SEÑOR»

 

v Porque queremos que la Iglesia, que como Jesús, ora y hace que descienda el Espíritu sobre nosotros para que seamos hijos de Dios, sea siempre ejemplo y modelo de humilde servicio para con todos los hombres del mundo, te pedimos…

v Porque necesitamos que el Santo Padre, nuestros Obispos y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, sepan llenarnos del entusiasmo de la fe, y así el espíritu de la Navidad no se apague nunca en nosotros, te pedimos…

v Para que, frente a un mundo que ha olvidado, en parte, sus raíces cristianas, y la política, las leyes o los gobiernos que rigen las naciones como si fuesen “dioses” y como si no existiera Dios, todos los pueblos de la tierra reciban el Evangelio de tu Hijo como un anuncio de liberación y de paz, te pedimos…

v Para que todos los hombres seamos cada día más conscientes de nuestra misión de aspirar a la santidad, de luchar por un mundo donde reine la justicia, y de servir a los más necesitados con los dones recibidos, te pedimos…

v Para que toda esta comunidad, viva de verdad la gracia y el compromiso de nuestro bautismo, y ya que hemos renacido por el agua a una vida de Dios, no la dejemos perder o malograr por falta de valor o coraje, te pedimos…

CELEBRANTE:

 

Padre bueno, que en el Jordán nos diste a conocer a tu Hijo como tu enviado para dar la vida al mundo, concédenos la gracia de crecer cada vez más en la esperanza y en el amor, para finalmente poder ser conducidos a tu Reino. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

 

Al pedir al Padre que acepte estos dones que ahora le presentamos, pidámosle que al convertirlos en aquel mismo sacrificio con el que su Hijo nos rescató del pecado, acepte nuestro sacrificio espiritual y también nos convierta a nosotros en hombres de fe.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

DIÁLOGO DEL PREFACIO:

Al iniciarse el Prefacio (antes de «El Señor esté con vosotros»)

 

El Padre de las misericordias nos dio a su Hijo muy amado para traer al mundo la verdadera vida y nos dio su Espíritu para que sea nuestra fuerza; por eso, démosle ahora gracias.

COMUNIÓN:

 

Para poder escuchar siempre con fe la Palabra de Dios, para poder llamarnos verdaderamente sus hijos, para seguir siempre comprometidamente a Cristo, es que ahora lo recibimos en el alimento que nos dará esa fortaleza.

DESPEDIDA:

 

Nuestro compromiso de hoy debe ser el asumir que debemos continuar la obra que Cristo empezó; haciendo el bien y curando a los oprimidos es también nuestra misión y no debemos de olvidarlo, hoy, ahora, cuando salgamos de la Iglesia, todavía, tal vez, un poco aturdidos por las fiestas navideñas, que, desde luego, ya han pasado. La calle esta abierta, sola, esperándonos. Y muchos hermanos necesitan el bien que les podamos hacer y la curación de sus enfermedades de cuerpo y Espíritu.

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