14 de Enero – Hoy, Yo te he engendrado – Tiempo ordinario

14 de Enero – Hoy, Yo te he engendrado – Tiempo ordinario

Evangelio según San Marcos 1, 40-45

Disfruta cada día de la Palabra de Dios y compártela para que llegue a los corazones de tantos cristianos que necesitan este alimento diario.

Se acercó a Jesús un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: «Si quieres, puedes purificarme».

Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Lo quiero, queda purificado».
En seguida la lepra desapareció y quedó purificado.

Jesús lo despidió, advirtiéndole severamente:
«No le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio».

Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acudían a él de todas partes.

Evangelio del día 13 de enero | † |  Evangelio del día 15 de enero

† Si quieres recibir el evangelio de cada día, SUBSCRÍBETE A NUESTRO CANAL


Carta de DIOS a TÍ MUJER

ÁNGELUS con el Papa Francisco

Oración para el año nuevo basado en una oración de Santa Teresa de Ávila


Hoy, Yo te he engendrado

Que también, en mí Señor,
se inaugure como en Ti,
un nuevo tiempo de misión y de trabajo.
Que la presencia de Dios y del Espíritu,
y de toda tu persona,
se haga presente en mí, de tal manera
que, viviendo con alegría mí ser cristiano,
sea semilla de aquella gran sementera que es tu Evangelio.

Que también, yo Señor,
renazca a una vida nueva.
Que no me sienta seguro de mí mismo.
Que no crea que, con ser bueno, ya es bastante.
Que me fíe de tu Palabra, y con tu Palabra,
me sienta querido por Dios y empujado
a proclamar su existencia en medio del mundo.

Tú, Señor, nos das una forma de entender la vida.
Tú, Señor, nos das el secreto de la felicidad.
Tú, Señor, con tu Bautismo,
cargas con todas nuestras flaquezas y miserias.

Dios, sobre tus hombros, pone el futuro de nuestra humanidad:
¡Redímela con tu testimonio y sacrificio!
¡Rescátala de las incertidumbres que la asolan!
¡Recupérala de aquellos falsos dioses ante los que se postra!

Tú, Jesús, que eres preferido, amado,
tocado por el Espíritu,
haz que, también nosotros,
sintamos el calor de la gloria del Padre,
que no es otra que la comunión
del Hijo con el Espíritu Santo.
Amén.

P. Javier Leoz

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar