23 de Octubre – Blanco y negro – Evangelio tiempo ordinario

23 de Octubre – Blanco y negro – Evangelio tiempo ordinario| Viernes de la vigésimo novena semana del Tiempo ordinario

Disfruta cada día de la Palabra de Dios y compártela para que llegue a los corazones de tantos cristianos que necesitan este alimento diario.

EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 12, 54-59

Decía también a la multitud: Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís: Agua viene; y así sucede.  Y cuando sopla el viento del sur, decís: Hará calor; y lo hace. 

¡Hipócritas! Sabéis distinguir el aspecto del cielo y de la tierra; ¿y cómo no distinguís este tiempo?  ¿Y por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? 

Cuando vayas al magistrado con tu adversario, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre al juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la cárcel. 

Te digo que no saldrás de allí, hasta que hayas pagado aun la última blanca.


Evangelio del día 22 de octubre | † |  Evangelio del día 24 de octubre

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ORACIÓN a la Virgen del Rosario

ORACIÓN del Ángelus por el Papa Francisco


Blanco y negro

Son sólo dos tonalidades…
¿Por qué alguna gente se empeña en separarlos?

¿Qué importa el color de la piel, si Dios nos quiere
a todos por igual? Si todos terminaremos siendo polvo,
y el polvo que quedará es de los huesos; no de la piel…

Los seres humanos, todos somos especiales.
Somos diferentes. Cada uno de nosotros,
tenemos algo que nos distingue.
Todos tenemos diferentes formas de pensar,
de ver la vida, de caminar; hasta respiramos
diferente y eso no quiere decir que debamos
rechazarnos…

Vivimos en un mundo materialista y frío en el cual
todo es más importante que los sentimientos.
Debemos poner nuestro granito de arena y así
cambiar el mundo. Debemos poner nuestras fuerzas
en amarnos los unos a los otros, sin importar
el color de la piel, ni la religión, ni el sexo;
mucho menos nuestros ideales políticos.

Debemos poner más nuestro corazón
al hacer las cosas y menos nuestros intereses.
A veces no es tanto el color de la piel;
sino quién es el portador de ese color…

Debemos separar el materialismo de lo
verdaderamente importante. Nuestro interior,
nuestro propio ser, lo que hacemos por los demás;
la mano que tendemos en el momento preciso
a la persona que lo necesita; independientemente
de quién sea esta persona.

Si el color importara tanto…
¿Habría creado Dios, tantas razas diferentes?
Por supuesto que no. Nos hubiera creado
a todos del mismo color para evitar separaciones…

Así que, unámonos como hermanos que somos;
sin importar nuestras diferencias y seamos
los prójimos que debemos ser.
Pongamos todo nuestro empeño en valorar más
los sentimientos, el alma, la verdad, la justicia,
la caridad, la bondad, el buen juicio y el corazón
de las personas.
¡Así seremos un mundo mejor, un paraíso terrenal!

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