4 de Octubre – Dame fe, Señor – Evangelio tiempo ordinario

4 de Octubre – Dame fe, Señor – Evangelio tiempo ordinario| Domingo vigésima séptimo del Tiempo ordinario – Festividad de San Francisco de Asís

Disfruta cada día de la Palabra de Dios y compártela para que llegue a los corazones de tantos cristianos que necesitan este alimento diario.

EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 21, 33-43

Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos.

Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores, para que recibiesen sus frutos.

Mas los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon.

Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera. Finalmente les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo.

Mas los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad. Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron.

Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores? Le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo.

Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, Ha venido a ser cabeza del ángulo.

El Señor ha hecho esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos? Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él.


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Dame fe, Señor por el Padre Javier Leoz

Dame fe, Señor.
Y que no me desangre
por las cosas estériles e inútiles
que no merecen la pena.

Dame fe, Señor.
Y que sienta el brotar de una nueva vida,
cuando te palpo por la oración y la Eucaristía.

Dame fe, Señor.
Y elévame cuando, postrado en mil problemas,
tengo la sensación de que se impondrán
a mis posibilidades de hacerles frente.

Dame fe, Señor.
Y que me levante para siempre escucharte,
y que me levante para nunca perderte.

Dame fe, Señor.
Para que, siendo débil como soy,
pueda ser enérgico como Tú quieres
que yo lo sea.

Dame fe, Señor.
Y cura y venda mis heridas,
por las que, en hemorragia continua,
siento que se malogra o se pierde mi vida.

Dame fe, Señor.
Y, cuando pases a mi lado en situaciones distintas,
yo sepa reconocerte y, con mi mano,
tocar y aprovechar la salud que irradia tu manto.

Dame fe, Señor.
Porque la fe, es ver lleno el vacío.
Porque la fe, es confiar en lo prometido.
Porque la fe, es levantarse aún
a riesgo de volver a caer.

Porque la fe, es poner a Dios
en el lugar que le corresponde.
Porque la fe, es atisbar luz donde algunos
se empeñan en clavar sombras.

Dame fe, Señor.
Y, cuando algunos me den por muerto o vencido,
grítame a lo más hondo de mi conciencia:
¡A ti te lo digo! ¡Levántate!

Para que, de esa manera, vean
que tu presencia invisible es más
poderosa que los eternamente visibles;
tu voz es autoridad y sana calmando las heridas;

tu paso no deja indiferente al que te mira
con amor y te acaricia con fe.
¡Gracias, amigo y Señor de la vida!

Javier Leoz


ORACIÓN del Ángelus por el Papa Francisco


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