Lecturas diarias: 11 de Septiembre – Todo el mundo es libre

Evangelio del día 11 de Septiembre con el Padre Guillermo Serra | Viernes de la vigésimo tercera semana del Tiempo ordinario

Disfruta cada día de la Palabra de Dios y compártela para que llegue a los corazones de tantos cristianos que necesitan este alimento diario.

EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 6, 39-42

Y les decía una parábola: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo? 

El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro. 

¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?

¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano. 


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ORACIÓN del Ángelus por el Papa Francisco


Todo el mundo es libre
(De usar protector solar)

Señoras y señores de la generación del ’97:
usen protector solar.
Si pudiera ofrecerles un consejo para el futuro,
sería éste “usen protector solar”.

Los científicos han comprobado los beneficios
a largo plazo del protector solar…
mientras que el resto de mis consejos
no tienen ninguna base confiable…
y se basan únicamente en mi propia experiencia…

He aquí mis consejos:
Disfruta de la fuerza y belleza de tu juventud.
No me hagas caso.
Nunca entenderás la fuerza y belleza de tu juventud…
hasta que se haya marchitado.
Pero créeme: dentro de veinte años
cuando en foto te veas a ti mismo…
comprenderás, de una forma
que no puedes comprender ahora…
cuántas posibilidades tenías ante ti
y lo guapo que eras en realidad.

No estás tan gordo o gorda como te imaginas.

No te preocupes por el futuro.
O preocúpate, sabiendo que preocuparse
es tan efectivo como tratar de resolver
una ecuación de álgebra masticando chicle.
Lo que sí es cierto es que los problemas
que realmente tienen importancia en la vida,
son aquellos que nunca pasaron por tu mente,
de esos que te sorprenden a las cuatro de la tarde
de un martes cualquiera.

Todos los días haz algo a lo que le temas.

Canta.

No juegues con los sentimientos de los demás;
no toleres que la gente juegue con los tuyos.

Relájate.

No pierdas el tiempo sintiendo celos.
A veces se gana y a veces se pierde.
La competencia es larga y al final,
sólo compites contra ti mismo.

Recuerda los elogios que recibas.
Olvida los insultos.
Pero si consigues hacerlo, dime cómo.
Guarda tus viejas cartas de amor,
bota los viejos extractos bancarios.

Estírate.

No te sientas culpable si no sabes muy bien
qué quieres hacer con tu vida.
Las personas más interesantes que he conocido
no sabían qué hacer con su vida cuando tenían veintidós años.
Es más, algunas de las personas más interesantes
que conozco, tampoco lo sabían a los cuarenta.

Toma mucho calcio.
Cuida tus rodillas, sentirás la falta que te hacen cuando te fallen.

Quizás te cases, quizá no;
quizás tengas hijos, quizá no;
quizás te divorcies a los cuarenta;
quizá bailes el vals en tu 75° aniversario de bodas.
Haga lo que hagas,
no te enorgullezcas ni te critiques demasiado,
Siempre optarás por una cosa u otra,
como todos los demás.

Disfruta de tu cuerpo:
úsalo de cada manera que te sea posible.
No le tengas miedo ni te preocupes de lo que piensen los demás
porque es el mejor instrumento que tendrás jamás.

Baila.
Aunque tengas que hacerlo en la sala de tu casa.
Lee las instrucciones, incluso si jamás las seguirás.

No leas revistas de belleza:
para lo único que sirven es para hacerte sentir feo.

Aprende a entender a tus padres.
Será tarde cuando ellos ya no estén.
Llévate bien con tus hermanos.
Son el mejor vínculo con tu pasado
y probablemente serán ellos
lo que te acompañarán en el futuro.

Entiende que los amigos vienen y se van,
pero hay un puñado de ellos
que debes conservar con mucho cariño.

Esfuérzate de no desvincularte
de algunos lugares y costumbres,
porque cuanto más pase el tiempo
más necesitarás a las personas
que conociste cuando eras joven.

Vive en una ciudad alguna vez
pero múdate antes que te endurezcas.
Vive en el campo alguna vez,
pero múdate antes de que te ablandes.

Viaja.

Acepta ciertas verdades ineludibles:
los precios siempre subirán,
los políticos siempre mentirán.
Y tú también te envejecerás,
y cuando lo hagas, añorarás
los tiempos cuando eras joven,
los precios eran razonables,
los políticos eran honestos
y los hijos respetaban a sus padres.
Respeta a los mayores.

No esperes que nadie te mantenga,
pues tal vez recibas una herencia,
tal vez te cases con alguien rico,
pero nunca sabrás cuánto durará.

No te hagas demasiadas cosas en el pelo
porque cuando cumplas cuarenta te verás
de ochenta y cinco.

Fíjate de quién recibes un consejo,
pero sé paciente con aquellos que te lo dan.
Los consejos son una forma de nostalgia;
otorgarlos es una manera de rescatar
del basurero al pasado, darle una limpiada,
repintar las partes desgastadas
y pagar por su reciclaje más de lo que valía originalmente.

Pero confía en mí con lo del protector solar.

(Everybody is free to wear sunscreen)
Mary Schmich ‘s
Publicada en Chicago Tribune, el 1 de Junio de 1997

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