Lecturas diarias: 4 de Enero – Tiempo de Navidad

Lecturas diarias: 4 de Enero – Tiempo de Navidad

Evangelio según San Juan 1, 35-42. 

Estaba Juan Bautista otra vez allí con dos de sus discípulos y, mirando a Jesús que pasaba, dijo: “Este es el Cordero de Dios”.

Los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús.

El se dio vuelta y, viendo que lo seguían, les preguntó: “¿Qué quieren?”. Ellos le respondieron: “Rabbí -que traducido significa Maestro- ¿dónde vives?”.

“Vengan y lo verán”, les dijo. Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día. Era alrededor de las cuatro de la tarde.

Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro.

Al primero que encontró fue a su propio hermano Simón, y le dijo: “Hemos encontrado al Mesías”, que traducido significa Cristo.

Entonces lo llevó a donde estaba Jesús. Jesús lo miró y le dijo: “Tú eres Simón, el hijo de Juan: tú te llamarás Cefas”, que traducido significa Pedro.

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Evangelio del día 4 de Enero con el Padre Gus Borelli

Poema a la EPIFANÍA del Señor

Oración para el año nuevo basado en una oración de Santa Teresa de Ávila

Oración para el año nuevo

Mensaje de NAVIDAD del Papa Francisco


Santa María Madre de Dios

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra,
permítenos cuando todavía humean las brasas
del año que hemos despedido, como hijos de la fe
e hijos tuyos, postrarnos a tus plantas.
Hemos escrito, en las 365 páginas del año
que hemos cerrado, buenas y malas historias
de nuestro ser, vivir y existir

Somos conscientes de los muchos borrones
que hemos dejado a nuestro paso,
de las carencias y faltas de palabra o de obra.
No siempre hemos sido reflexivos ni sinceros
con nosotros mismos. Pero, hoy, cuando se abre
delante de nuestros ojos un nuevo libro,
con 366 hojas blancas y bendecidas por Dios,
quisiéramos que Tú, como Madre, nos ayudases a rellenarlo:

No permitas Madre que nos salgamos
de los márgenes de la verdad.
No consientas Madre que hagamos
nuestro lo que es del hermano.
No quieras, Madre, que en nuestro afán
de tener vayamos tan deprisa que dejemos
atrás espacios sin escribir.
Tú sabes, Virgen y Madre, la historia personal de cada uno.
Conoces el índice y los capítulos de nuestra vida.
Estás al corriente, como nadie, de las páginas
que caprichosamente hemos apañado
en contra de los valores del Evangelio.

¡Ayúdanos, Madre, a empezar de nuevo!
Pon en nuestras manos, el lápiz de la Palabra de Dios,
que dejemos huella de su presencia.
Empuja nuestro pulso para que no tambaleemos
a la hora de firmar por Dios.
Siéntanos a tu regazo para que sepamos
pensar y contar hasta 10 antes de decidirnos
a juzgar las acciones de los demás.

¡Si, Virgen y Santa María Madre de Dios!
conscientes de nuestras limitaciones,
de que no siempre nos dejamos llevar por Jesús Maestro,
en Tí, en tu corazón, dejamos en las primeras horas
del Año 2014 una obra por estrenar con páginas
que serán el reflejo de lo que nos espera.
Que seas Tú, Virgen María,
quien de tal manera nos haga caminar, ser y obrar,
que, cuando ojeemos la última de todas ellas,
podamos exclamar a los cuatro vientos:
¡Feliz Año en el que Dios nos ha bendecido
con toda clase de bienes espirituales y celestiales!

P. Javier Leoz

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