Oración a San Miguel Arcángel

Oración a San Miguel Arcángel

Oración a San Miguel Arcángel

Se dice que en 1884 el Papa León XIII tuvo una visión en la que vio a Satanás ya sus demonios desafiando a Dios. Vio aparecer a Miguel y lanzar a Satanás y sus legiones en el abismo.

El Papa llamó a su secretario y le entregó una hoja de papel para que la enviara a todos los obispos del mundo. Decía que la oración que había escrito tenía que ser recitada después de cada misa.
“San Miguel Arcángel,
defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo
contra la perversidad y las asechanzas
del demonio.
Que Dios le reprima, es nuestra humilde súplica;
y tú, Príncipe de la Milicia Celestial,
con la fuerza que Dios te ha dado, arroja al infierno
a Satanás y a los demás espíritus malignos
que vagan por el mundo
para la perdición de las almas. Amén.”
Aunque más tarde el mandato de recitar la oración al terminar la misa fue revocado, continúa a manera de devoción personal.
San Miguel Arcángel fue venerado por primera vez en Frigia, donde es hoy Turquía. Se le asoció con la sanación de los enfermos y se le dio el título de “ángel la sanación” a mediados del Siglo I.
Se dice que San Miguel hizo surgir un arroyo medicinal en Chairotopa, Frigia. Según la tradición, fueron sanados todos los enfermos que se bañaron en el arroyo e invocaron a la Santísima Trinidad y a San Miguel Arcángel.

Otro lugar con aguas medicinales, Colosas, se convirtió en un lugar de veneración del arcángel. Cuenta la historia que los paganos dirigieron un arroyo con el propósito de destruir el santuario del San Miguel Arcángel. El arcángel rompió la roca con un rayo y así redirigió la corriente, santificando las famosas aguas medicinales. La Iglesia Ortodoxa conmemora este evento el 6 de septiembre como el “Milagro de Konia” (el nombre que se le dio más tarde a Colosas).

Más adelante, en 337 A.D., Constantino el Grande atribuyó a San Miguel su victoria ante el emperador pagano Maxentius. Como ofrenda de gratitud, construyó un templo para San Miguel Arcángel llamado el Mikaelion. A este templo acudieron muchos peregrinos enfermos que fueron curados.