Oracion todos los santos

Oración todos los santos – Festividad de todos los santos, 1 de Noviembre

Enséñame cómo se va a ese país
que está más allá de toda palabra
y de todo nombre.

Enséñame a orar a este lado de la frontera,
aquí donde se encuentran estos bosques.

Necesito que tú me guíes.
Necesito que tú muevas mi corazón.
Necesito que mi alma se purifique
por medio de tu oración.

Necesito que robustezcas mi voluntad.
Necesito que salves y transformes el mundo.
Te necesito a ti para todos cuantos sufren,
para todos cuantos padecen prisión,
peligro o tribulación.

Te necesito para todos cuantos han enloquecido.
Necesito que tus manos sanadoras
no dejen de actuar en mi vida.
Necesito que hagas de mí,
como hiciste de tu Hijo,
un sanador, un consolador, un salvador.

Necesito que des nombre a los muertos.
Necesito que ayudes a los moribundos a cruzar el río.
Te necesito para mí, tanto si vivo como si muero.
Es preciso. Amén.

Thomas Merton🙏🙏

Oración para el día de TODOS los Santos y los difuntos | Padre Javier Leoz

¡VIVIREMOS PARA MORIR Y VIVIR!

Gracias, Señor, por el don de la vida
Porque, aun siendo viaje de relámpago por la tierra,
ha merecido la pena contemplar, gustar y sentir
la belleza que tu mano creó aquel lejano día.

Gracias, Señor, por la hermana muerte
que, de forma cruel o dulce, nos visita
y nos recuerda que somos frágiles y no yunques
que, tarde o temprano, nuestro cuerpo se desmorona
pero, aquello que le sustenta, va a tus brazos de Padre.

¡VIVIREMOS PARA MORIR Y VIVIR!

Porque en el morir, Señor, está la llave del futuro vivir
Desaparecerá la oscuridad y emergerá la luz
Se evaporarán las lágrimas y nuestros ojos te verán
Saltaremos del silencio, y cantaremos tus maravillas

Nos levantaremos del sueño, y proclamaremos tu realeza
¿Cómo no darte gracias, oh Señor, por tu paso por este mundo?

Sin tu muerte, nuestra muerte sería eslabones de por vida
Sin tu resurrección, nuestra vida sería caduca y sin respuesta
Sin tu triunfo, nuestras conquistas serían poca cosa.

¡VIVIREMOS PARA MORIR VIVIENDO!

Sabiendo que, más allá del duro madero
aguarda un cielo abierto por tu Ascensión gloriosa

Creyendo que, en tu Resurrección,
siempre habrá segura y certera respuesta para la nuestra.

Amando, como Tú amaste,
para que, en el tomo final de nuestra existencia,
puedas concluir: “mucho amaste y por Dios te salvaste”.

¡VIVIREMOS PARA MORIR VIVIENDO!

Porque bien sabemos que a este mundo nuestro
vinimos de noche o de mañana a darnos un breve paseo
Porque, aunque lo olvidemos, a esta tierra nuestra
aterrizamos como lo hace un avión
para, luego, emprender otro vuelo más alto y definitivo.

Porque en este suelo , de gozos y de lágrimas,
hemos ido dejando sudores y esfuerzos
fe, oración y confianza en Ti que tienes la última palabra
Por eso, con todos nuestros difuntos,
hoy más que nunca –mirando hacia lo alto- confesamos:

¡VIVIREMOS, CON CRISTO,
PARA VIVIR CON CRISTO Y POR CRISTO EN EL CIELO!

Amén.

Javier Leoz

Delegado de Religiosidad Popular (Pamplona)


Patriarcas que fuisteis la semilla
del árbol de la fe en siglos remotos,
al vencedor divino de la muerte,
rogad por nosotros.

Profetas que rasgásteis inspirados
del porvenir el velo misterioso,
al que sacó la luz de las tinieblas,
rogad por nosotros.

Almas cándidas, Santos Inocentes
que aumentáis de los ángeles el coro,
al que llamó a los niños a su lado,
rogad por nosotros.

Apóstoles que echasteis en el mundo
de la Iglesia el cimiento poderoso,
al que es de la verdad depositario
rogad por nosotros.

Mártires que ganásteis vuestra palma
en la arena del circo, en sangre rojo,
al que os dio fortaleza en los combates,
rogad por nosotros.

Vírgenes semejantes a azucenas
que el verano vistió de nieve y oro,
al que es fuente de vida y hermosura,
rogad por nosotros.

Monjes que de la vida en el combate
pedísteis paz al claustro silencioso,
al que es iris de calma en las tormentas,
rogad por nosotros.

Doctores cuyas palmas nos legaron
de virtud y saber rico tesoro,
al que es raudal de ciencia inextinguible,
rogad por nosotros.

Soldados del ejército de Cristo,
Santas y Santos todos,
rogad que perdone nuestras culpas
a Aquel que vive y reina entre vosotros.

Amén

Autor: Gustavo Adolfo Béquer

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