La conversión de San Pablo explicada por el Papa Francisco

🔄 Actualizado el 25 de enero de 2026

El 25 de enero, la Iglesia celebra la Conversión de San Pablo, uno de los acontecimientos más decisivos de la historia del cristianismo. San Pablo, perseguidor de los primeros cristianos, fue transformado por la gracia de Dios en apóstol incansable del Evangelio.

El Papa Francisco ha reflexionado en varias ocasiones sobre esta conversión, recordándonos que no se trata solo de un cambio exterior, sino de un encuentro personal con Cristo que transforma la vida entera.


La conversión de San Pablo según el Papa Francisco

En esta catequesis, el Papa Francisco nos ayuda a comprender la experiencia de San Pablo como una obra de la gracia divina, capaz de alcanzar incluso a quien parecía más lejos de Dios.

San Pablo, a quien conmemoramos hoy por su conversión, experimentó la poderosa iniciativa de la gracia divina, que lo transformó de perseguidor en apóstol de Cristo. Su experiencia nos recuerda que la conversión es siempre un don, una llamada gratuita de Dios que precede a cualquier mérito humano.


La gracia que transforma al perseguidor en apóstol

La gracia impulsó a Pablo no solo hacia la conversión interior, sino también hacia la búsqueda de comunión con otros creyentes, primero en Damasco y luego en Jerusalén (cf. Hch 9,19-26). Esta experiencia personal se convirtió en una misión compartida, abierta a todos.

A medida que crecemos espiritualmente, comprendemos cada vez más que la gracia nos alcanza en compañía de otros y que estamos llamados a compartirla. Al igual que Pablo, también nosotros somos invitados a alabar a Dios por su obra en nosotros y a reconocer que formamos parte de una misma experiencia de fe.


El Bautismo y la alabanza como camino común

Las diversas confesiones cristianas han compartido esta experiencia de conversión. En el último siglo, hemos llegado a comprender que, aunque nos encontremos en orillas distintas del mismo río, a través del Bautismo hemos sido salvados y unidos en una misma alabanza.

Al reconocer el Bautismo de los cristianos de otras tradiciones, afirmamos que ellos también han recibido el perdón del Señor y su gracia abundante. Aunque existan diferencias doctrinales, todos pertenecemos al mismo pueblo redimido, a la misma familia de hermanos y hermanas amados por el único Padre.


Testigos de la fe en medio del sufrimiento

Después de la liberación, el pueblo elegido emprendió un largo viaje por el desierto, enfrentando desafíos y recordando la obra salvadora de Dios. De manera similar, los cristianos hoy enfrentan dificultades y persecuciones, pero están llamados a mantener viva la esperanza.

Cuando se derrama sangre, independientemente de la confesión, los creyentes se convierten en testigos de la fe, en mártires unidos por el lazo de la gracia bautismal. En un mundo marcado por la injusticia, el sufrimiento de tantos hermanos y hermanas es una llamada a permanecer fieles al Evangelio.


Mantener viva la memoria de la salvación

Así como el pueblo de Israel recordaba las maravillas del Éxodo, los cristianos estamos llamados a mantener viva la memoria de lo que Dios ha hecho por nosotros. Al recordar la conversión de San Pablo, renovamos nuestra confianza en Cristo y nuestra disponibilidad para anunciarlo con valentía y esperanza.


Vídeo: la conversión de San Pablo – Santo del día

A continuación, te ofrecemos un vídeo de la serie Santos del día, dedicado a la conversión de San Pablo, que nos ayuda a profundizar de forma sencilla en el significado litúrgico de esta fiesta.


Oración final

Señor Jesús,
que saliste al encuentro de San Pablo en el camino de Damasco,
toca también nuestro corazón con tu gracia.
Conviértenos cada día,
danos un corazón humilde y disponible
y haznos testigos fieles de tu Evangelio.
Amén.


Playlist: los santos del día

La Iglesia nos propone cada día el testimonio de hombres y mujeres que vivieron el Evangelio con fidelidad.
En esta playlist puedes descubrir breves vídeos dedicados a los santos del día, para conocer su vida, su mensaje y dejarte inspirar por su ejemplo en la vida cristiana.