Evangelio del día 26 de enero – Tercera semana del Tiempo ordinario ciclo B

Evangelio del día 26 de enero – Tercera semana del Tiempo ordinario ciclo B

Evangelio según San Lucas 10, 1-9 

El Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.

Y les dijo: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.

¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.

Al entrar en una casa, digan primero: ‘¡Que descienda la paz sobre esta casa!’.

Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.

Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario.

No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; curen a sus enfermos y digan a la gente: ‘El Reino de Dios está cerca de ustedes’.”

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Oración para el Día de la PAZ y la NO Violencia

Oración para la CUARESMA del Papa Francisco

ÁNGELUS con el Papa Francisco

Llámame porque es mi hora, Señor

Que, ahora más que nunca, tengo ganas de conocerte
y, siguiéndote como lo bueno y noble,
arrojar tantas redes que me convierten en esclavo.
¡Deseo tanto el encontrarte, Señor!

No pases de largo de la orilla de mi vida,
y si por lo que sea no te respondo,
no dejes de insistir, Señor.

Tal vez, el ruido de la comodidad,
me impide salir o saltar con rapidez a tu camino.
Tal vez, la seducción de lo fácil,
no me deja escuchar la dulzura de tu voz.

Tal vez, mi mundo y mis caprichos,
me confunden y me mantienen en un mar sin fondo,
en una habitación sin más vida que lo efímero,
en una realidad que, mañana, ya no existirá.

¡Llámame porque es mi hora, Señor!
Porque tengo miedo de que pases de largo,
de que, viéndome tan ocupado en lo mío,
no quieras contar conmigo.

Porque tengo miedo de que ilusionado por lo que veo,
no distinga lo grande que es tu Reino.
Porque tengo miedo de que amarrado en mis redes,
no pueda soltarme a tiempo de ellas,
y ser libre contigo para siempre.

¡Llámame porque es mi hora, Señor!
Que, hoy más que nunca, me siento Iglesia.
Que, hoy más que nunca, creo y espero en Ti.

Que, hoy más que nunca, quiero dejar algo por Ti.
Que, hoy más que nunca, deseo ser pescador
de otros mares y en otros puertos.

Como padre o madre, sacerdote o labriego,
profesor o anciano, niño o joven,
estudiante o contemplativo, arquitecto o religiosa,
obrero o empresario…..

Pero siempre contigo, Señor.
¡Contigo y por tus mares!

P. Javier Leoz

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