DOMINGO SEGUNDO DE PASCUA (Domingo de la Divina Misericordia. Fiesta instituida por el beato Juan pablo II)

DOMINGO SEGUNDO DE PASCUA (Domingo de la Divina Misericordia. Fiesta instituida por el beato Juan pablo II)

LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA

1ª LECTURA

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 4, 32-35

En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo: lo poseían todo en común y nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía. Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor.

Y Dios los miraba a todos con mucho agrado. Ninguno pasaba necesidad, pues los que poseían tierras o casas las vendían, traían el dinero y lo ponían a disposición de los apóstoles; luego se distribuía según lo que necesitaba cada uno.

Palabra de Dios

COMENTARIO A LA 1ª LECTURA

Los creyentes en Jesús se reúnen en comunidad y celebran la resurrección del Señor como acontecimiento salvador.

Tenían un mismo pensar y sentir, ponían sus bienes en común, sin que nadie pasara necesidad. Formaban una auténtica comunidad compartiendo una misma fe, unidos en la oración y en los sacramentos.

SALMO

Sal 117, 2-4. 13-15. 22-24

R. Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.

• Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. Diga la casa de Aarón: eterna es su misericordia. Digan los fieles del Señor: eterna es su misericordia. R:
• Empujaban y empujaban para derribarme, pero el Señor me ayudó; el Señor es mi fuerza y mi energía, Él es mi salvación. Escuchad: hay cantos de victoria en las tiendas de los justos. R:
• La piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. Éste es el día en que actuó el Señor; sea nuestra alegría y nuestro gozo. R:

2ª LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 5, 1-6

Queridos hermanos:
Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y todo el que ama a aquel que da el ser ama también al que ha nacido de él.

En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos.

Pues en esto consiste el amor a Dios: en que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son pesados, pues todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo. Y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe.

¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Éste es el que vino con agua y con sangre: Jesucristo.

No sólo con agua, sino con agua y con sangre y el Espíritu es quien da testimonio, porque el Espíritu es la verdad.

Palabra de Dios

COMENTARIO A LA 2ª LECTURA

El apóstol Juan nos dice que creer en Cristo es ser hijo de Dios, amar a Dios, vencer al mundo y obedecer los mandamientos. Es el Espíritu quien garantiza la verdad y la eficacia salvadora de la fe.

No hay duda que muchas de nuestras derrotas, desánimos, debilidades, son fruto de una fe débil. Basamos nuestras esperanzas en la eficacia de las fuerzas humanas más que en la eficacia de la fe en Dios.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Juan 20,19-31

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos.

Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: – Paz a vosotros.
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.

Jesús repitió:
Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.
Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: – Hemos visto al Señor.

Pero él les contestó:
Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: – Paz a vosotros.

Luego dijo a Tomás:
Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.

Contestó Tomás:
¡Señor mío y Dios mío!
Jesús le dijo:
¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.

Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

Palabra de Dios

COMENTARIO AL EVANGELIO

El relato de Juan no puede ser más sugerente e interpelador. Sólo cuando ven a Jesús resucitado en medio de ellos, el grupo de discípulos se transforma.

Recuperan la paz, desaparecen sus miedos, se llenan de una alegría desconocida, notan el aliento de Jesús sobre ellos y abren las puertas porque se sienten enviados a vivir la misma misión que Él había recibido del Padre.

DOMINGO SEGUNDO DE PASCUA (Domingo de la Divina Misericordia. Fiesta instituida por el beato Juan pablo II)

DOMINGO SEGUNDO DE PASCUA
HAS VENIDO HASTA MÍ

(Una oración en los días de Pascua)
Autor: Manuel Lozano Garrido (Advinge, 22 abril 1955)
Por la Transcripción: J. A. Crespo / Cañamelar – Valencia

Has venido hasta mí, Señor,
con la presencia nazarena,
intacta y rumorosa,
en la frondosidad de veinte siglos.

Tengo en el alma, aún,
la redundancia de una pisada azul
y en la frente la cándida fruición de tus labios,
cubiertos con la gala de audiencias infantiles.

A tu anuncio, tan sólo,
se me bruñó de púrpura
la mañana de la monotonía
y el corazón, heraldo,
ha encendido primaveras inéditas.

¿No estás viendo, Señor,
mis azahares punteados de nácar?

Te ha traído hasta mí
un camino de blancos milagros volanderos.

Milagro es la infinita distancia, que se quiebra
en el ámbito breve de un círculo nevado.

Milagro es la amplitud minúscula del cáliz,
conteniendo la inmensa torrentera del Gólgota.

Milagro es el trigal, que aprisiona la llama
y le ciñe corona de orfebrería angélica.

Y es milagro, Señor, este vuelo invisible
de unas alas de fuego, que al posar fortalecen;
que al quemar, vivifican;
que al herir, transfiguran.

* * *

Todo ahora es divino, Señor, por tu presencia.

Tus dardos purifican mi eterna encrucijada,
roja flor escarlata alegra mi erial,
tu viento impetuoso
tensa la arboladura de nuevas ilusiones,
y una quilla impalpable me ensancha derroteros.

Brilla en razón de Ti la gracia de las cosas
y al alma la estremece tu ingénita belleza.

Porque tus pies de lirio
están, por mis dolores, en Cruz aprisionados.

Yo sé que amar es ir sembrando por la vida, gozoso, el corazón.

Porque tus manos puras
nacieron para amar y sangrar traspasadas,
yo quiero, hasta que expire,
que a las mías las junte total sometimiento.

Porque vienes, Señor,
a mis horas en Cruz con la frente sangrante,
Rabí, que en el minuto de eterno natalicio,
no me falten tus manos,
no me niegues tus pies,
dame un beso en la frente.

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